Significado del Bautismo
El bautismo es un sacramento muy importante de la fe cristiana, tanto que durante muchos siglos, en una sociedad mayoritariamente cristiana, se ha convertido en una tradición. Eso ha hecho que se confundieran las cosas, y que a menudo el Bautismo se haya considerado un acto social que todos tienen que hacer, una especie de presentación publica del niño, o incluso un rito mágico para que al niño no le pase nada malo.
Hoy día, sin embargo, las cosas van volviendo a su lugar, y todo el mundo tiene mas claro que bautizar a un niño es muy importante, que compromete la fe cristiana de los padres, y que implica para el niño una incorporación a la comunidad eclesial. Liberados en buena parte de todos aquellos condicionamientos sociales, los padres que deciden bautizar a su hijo o hija deben tener claro que significa el Bautismo.
El bautismo es un Sacramento
Es cierto que los cristianos tenemos la suerte de poder descubrir la presencia de Dios en todas partes: en la naturaleza, en las personas, en la vida de cada día, en la oración… pero hay unos signos concretos, reconocidos por todos y con la garantía de la Iglesia, en los que esa presencia de Dios se expresa de un modo especial. Son los siete sacramentos:
- Bautismo
- Confirmación
- Eucaristía
- Reconciliación
- Unción de los enfermos
- Matrimonio
- Ordenación
Según la definición clásica, « los sacramentos son signos eficaces de la gracia de Dios Padre, recibidos de Cristo y confiados a la Iglesia, por los que se nos comunica la vida divina «. Es decir, primero de todo, los sacramentos son una acción de Dios en nosotros, una acción con la que Dios hace presente en nosotros su amor, su proximidad, su gracia, su vida inagotable. A través de unos gestos, de unas palabras, nosotros entramos en el misterio profundo de nuestra fe: Dios se hace presente y activo en nuestra vida, por la fuerza de su Espíritu Santo.
RECIBIR EL BAUTISMO SIGNIFICA COMENZAR UNA NUEVA VIDA, LA VIDA DE LOS HIJOS E HIJAS DE DIOS
El primero de los tres sacramentos de la iniciación cristiana
El hecho de hacerse cristiano se ha realizado siempre a través de un proceso de encaminamiento, de iniciación con diversas etapas. Ese camino puede ser recorrido rápidamente o bien lentamente. En el caso de los niños de familias cristianas, ese proceso comienza con el Bautismo, por el que son incorporados a la fe y a la comunidad eclesial por el compromiso de los padres. Después, ya mas mayorcitos, recibirán la Confirmación, en la que ellos mismos podrán ya profesa la fe con la debida preparación y disposición. Y, cuando participen del sacramente de la Eucaristía, a partir del día de su Primera Comunión, podrán considerarse ya miembros de la comunidad que tiene la mesa eucarística como fuente y cumbre de su vida cristiana.
Así pues, el Bautismo (independientemente del orden en el que después se reciban los otros dos sacramentos de la iniciación cristiana, la Confirmación y la Primera Eucaristía) es la puerta de entrada, el inicio de ese camino personal que puede llevar al niño a convertirse sinceramente en discípulo de Cristo.
La vida nueva de los hijos de Dios
Recibir el bautismo significa comenzar una nueva vida, la vida de los hijos e hijas de Dios. Es como un nuevo nacimiento, en el que Dios Padre acoge a su hijo y le llena de su gracia, de su amor. Dios ama entrañablemente a todos los hombres y mujeres, quiere que todos se salven, y nos ofrece unos medios para conseguir esa felicidad en El.
El agua es un elemento que simboliza muy bien ese sentido de renovación, de purificación, o de regeneracion… El Bautismo «lava» a la persona, de modo que queda libre de todo pecado, y puede comenzar el camino de una nueva criatura.
La palabra bautizar procede del verbo griego «bapto«, que significa sumergir; y es que durante muchos siglos el Bautismo se hacia «por inmersión«, o sea sumergiendo al que se bautizaba en el agua de una gran pila bautismal, como en una piscina. Así quedaba claro que el bautizado se sumergía, se ahogaba, moría a su vida antigua y salia de ella renovado, «sumergido e injertado» en el camino de Jesús; había «nacido de nuevo«.
La unión con Jesús por la fuerza de su Espíritu
Por el Bautismo, el cristiano queda mas unido a Jesús, recibe la fuerza el Espíritu Santo para vivir tal como El nos enseño. San Pablo explica muy bien que el bautizado queda incorporado a Jesus muerto y resucitado; o sea que ha muerto con El a la vida antigua, y ha resucitado con El a la vida nueva (Romanos 6, 3-4).
La incorporación a la Iglesia
Ya que el bautismo es el primero de los sacramentos, el que expresa que quien lo recibe es hijo de Dios, eso quiere decir que el bautizado ha quedado incorporado a la gran familia de los cristianos, que es la Iglesia. Como miembro de Cristo, forma parte de la comunidad eclesial, que es el Cuerpo de Cristo. Se ha convertido, por tanto, en hermano de todos los demás bautizados.
Esta dimensión eclesial debe notarse en la celebración del Bautismo, evitando que se convierta en un acto privado de la familia; por eso es recomendable que se celebre en un marco comunitario. El Bautismo es el sacramento mas comúnmente aceptado por todas las confesiones cristianas, hasta el punto de que es el mas reconocido recíprocamente; aquel que ha entrado en la comunidad cristiana es ya miembro de la Iglesia, aunque sea en una confesión distinta.
El sacramento de la fe
El Bautismo es el sacramento por el que se hace presente el testimonio de la fe, que se va transmitiendo de generación en generación. Así los cristianos cumplimos aquel mandamiento de Jesús: «Id y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado» (Mateo 28, 19-20).
No solo bautizar, sino también evangelizar. Por eso los padres y padrinos, al llevar a un niño a bautizar, se comprometen a continuar la educación cristiana del nuevo bautizado. Ademas, en el momento de la renuncia y la afirmación de la fe, los padres y padrinos expresan claramente cual es la fe en la que ese niño va a ser bautizado. El contenido trinitario de nuestra fe queda muy bien expresado en esa profesión de los padres y padrinos: son tres preguntas y respuestas, que hacen referencia respectivamente a Dios Padre, a su Hijo Jesucristo, y al Espíritu Santo.
Igualmente, en el momento del bautismo el ministro derrama agua sobre la cabeza tres veces, mientras dice: «Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» .
