Evangelio de Hoy 22 de octubre de 2026 y Lecturas de la Misa
Memoria de san Juan Pablo II, papa.
Color litúrgico: blanco.
Primera Lectura
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios 3, 14-21
Hermanos: Me arrodillo ante el Padre, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, para que, conforme a los tesoros de su bondad, les conceda que su Espíritu los fortalezca interiormente y que Cristo habite por la fe en sus corazones. Así, arraigados y cimentados en el amor, podrán comprender con todo el pueblo de Dios, la anchura y la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, y experimentar ese amor que sobrepasa todo conocimiento humano, para que así queden ustedes colmados con la plenitud misma de Dios.
A él, que, con su poder que actúa eficazmente en nosotros, puede hacer infinitamente más de lo que le pedimos o entendemos, le sea dada la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, por todas las edades y por todos los siglos. Amén.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Del salmo 32
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Que los justos aclamen al Señor; es propio de los justos alabarlo. Demos gracias a Dios, al son del arpa, que la lira acompañe nuestros cantos. R.
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. R.
Los proyectos de Dios duran por siempre; los planes de su amor, todos los siglos. Feliz la nación cuyo Dios es el Señor; dichoso el pueblo que escogió por suyo. R.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían; los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. R.
Aclamación antes del evangelio
Cfr. Flp 3, 8-9
R. Aleluya, aleluya.
Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y vivir unido a él.
R. Aleluya.
Evangelio de Hoy 22 de octubre de 2026
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 49-53
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!
¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.
Palabra del Señor.
Reflexión del Evangelio de Hoy
Cristo es nuestra paz, nos dirá en su momento san Pablo (Cfr. Ef 2, 14), pero no una paz a cualquier precio. La paz que Él nos trae no es la que el mundo da (Cfr. Jn 14, 27). Para poder disfrutarla, antes tiene que operarse una purificación «por el fuego»: una lucha entre el bien y el mal. Se nos propone, además, la entrega total y la plena disponibilidad, manteniendo –por encima de todo– los valores del Reino. Así podremos superar todo apego material e incluso relativizar todo afecto familiar. Seguir a Jesús tiene un alto precio, no excluida la entrega de la propia vida.
