Evangelio de Hoy Martes 10 de Marzo de 2026 y Lecturas de la Misa
Color Liturgico: Morado
Fiesta : Santo de Hoy Beato Elias del Socorro
Primera Lectura
Del libro del profeta Daniel 3, 25. 34-43
En aquel tiempo, Azarías oró al Señor, diciendo:
“Señor, Dios nuestro, no nos abandones nunca; por el
honor de tu nombre no rompas tu alianza; no apartes de
nosotros tu misericordia, por Abraham, tu amigo, por
Isaac, tu siervo, por Jacob, tu santo, a quienes prometiste
multiplicar su descendencia, como las estrellas del cielo
y las arenas de la playa.
Pero ahora, Señor, nos vemos empequeñecidos frente a
los demás pueblos y estamos humillados por toda la tierra,
a causa de nuestros pecados. Ahora no tenemos príncipe
ni jefe ni profeta; ni holocausto ni sacrificio ni ofrenda ni
incienso; ni lugar donde ofrecerte las primicias y alcanzar
misericordia. Por eso, acepta nuestro corazón adolorido y
nuestro espíritu humillado, como un sacrificio de carneros y
toros, como un millar de corderos cebados. Que ése sea hoy
nuestro sacrificio y que sea perfecto en tu presencia, porque
los que en ti confían no quedan defraudados.
Ahora te seguiremos de todo corazón; te respetamos
y queremos encontrarte; no nos dejes defraudados.
Trátanos según tu clemencia y tu abundante misericordia.
Sálvanos con tus prodigios y da gloria a tu nombre”.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
R. Sálvanos, Señor, tú que eres misericordioso.
Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza. R.
Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Según ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros. R.
Porque el Señor es recto y bondadoso, indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos. R.
Aclamacion antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Todavía es tiempo, dice el Señor. Arrepiéntanse de todo corazón y vuélvanse a mí, que soy compasivo y misericordioso.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio de Hoy Martes 10 de Marzo de 2026
Del santo Evangelio según san Mateo 18, 21-35
En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó:
“Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que
perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo
hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.
Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es
semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus
servidores. El primero que le presentaron le debía muchos
millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó
que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus
posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose
a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo
y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor,
lo soltó y hasta le perdonó la deuda.
Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con
uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo
agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía:
‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le
rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero
el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la
cárcel hasta que le pagara la deuda.
Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de
indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces
el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné
toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú
también haber tenido compasión de tu compañero, como
yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo
entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que
pagara lo que debía.
Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si
cada cual no perdona de corazón a su hermano”. Palabra
del Señor.
Reflexion del Evangelio de Hoy
El sacrificio agradable a Dios nace de
un corazón humilde. A partir de la espontánea pregunta
de Pedro, Jesús propone un perdón fraterno e ilimitado
como la única manera de romper el maligno espiral
del odio y de la venganza. Esta forma de proceder ha
de ser la actitud característica del auténtico discípulo.
Porque ha experimentado la misericordia y porque se
sabe reconciliado, él está invitado a amar y a perdonar
al hermano con el mismo amor y perdón con que ha sido
favorecido. Es esto lo que expresamos día a día si recitamos
con efectiva coherencia el «Padre Nuestro».
