Misal de Hoy Sabado 29 de Agosto de 2026 – Evangelio de Hoy y lecturas de la Misa
Primera Lectura
Del libro del profeta Jeremías 1, 17-19
En aquellos días, el Señor me dirigió estas palabras: «Cíñete y prepárate; ponte en pie y diles lo que yo te mando. No temas, no titubees delante de ellos, para que yo no te quebrante. Mira: hoy te hago ciudad fortificada, columna de hierro y, muralla de bronce, frente a toda esta tierra, así se trate de los reyes de Judá, como de sus jefes, de sus sacerdotes o de la gente del campo. Te harán la guerra, pero no podrán contigo, porque yo estoy a tu lado para salvarte». Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
R. Proclamaré, Señor, tu misericordia.
A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado; tú que eres justo, ayúdame y defiéndeme, escucha mi oración y ponme a salvo. R.
Sé para mí, refugio y salvación, pues eres tú mi roca y mi baluarte; del poder del inicuo y del violento, ven, Dios mío, a librarme. R.
Desde mi juventud, Señor, mi esperanza tú fuiste; desde antes de nacer me apoyé en ti y tú me protegiste. R.
Yo proclamaré siempre tu justicia, y tu gran compasión, a todas horas. Me enseñaste a alabarte desde joven y no he dejado de anunciar tus obras. R.
Aclamacion antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.
R.Aleluya.
Evangelio de Hoy Sabado 29 de Agosto de 2026
Del santo Evangelio según san Marcos 6, 17-29
En aquel tiempo, Herodes había mandado apresar a Juan el Bautista y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: «No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano». Por eso Herodes lo mandó encarcelar. Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida, pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo. La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a
su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: «Pídeme lo que quieras y yo te lo daré». Y le juró varias veces: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». Ella fue a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?» Su madre le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista». Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: «Quiero que
me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista». El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y
a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo
fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre. Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron. Palabra del Señor.
Reflexion del Evangelio de Hoy
La memoria del martirio del Precursor la encontramos ya presente en las Iglesias de Oriente y en Roma desde el siglo VII, con el título de «La decapitación de san Juan Bautista». El «más grande entre los nacidos de mujer» (Mt, 11, 11), de acuerdo al elogio de Jesús –y quien consagró su vida a preparar el camino al Salvador– murió víctima de su fe en los valores de conversión y coherencia que había predicado… El relato del martirio nos es trasmitido detalladamente por el Evangelio de san Marcos y, según las referencias del martirologio romano, éste tuvo lugar cerca de la Pascua… • La narración de su martirio por decapitación sucedido en la fortaleza de Maqueronte, al oeste del Mar Muerto, donde el vicioso y desocupado Herodes solía disfrutar normalmente sus vacaciones. Este relato Jesús lo debió escuchar de viva voz de los discípulos del Bautista, entre quienes se contaban Juan y Andrés. Esta fecha es quizá un recuerdo de la dedicación de la antigua basílica al precursor del Mesías, erigida en el siglo VI en Sebaste, en Samaría.
