Evangelio de hoy Sabado 31 de Enero de 2026 y Lecturas de la Misa
Primera Lectura
Del segundo libro de Samuel 12, 1-7a. 10-17
En aquellos días, el Señor envió al profeta Natán para que
fuera a ver al rey David. Llegó Natán ante el rey y le dijo: “Había
dos hombres en una ciudad, uno rico y el otro pobre. El rico
tenía muchas ovejas y numerosas reses. El pobre sólo tenía una
ovejita, que se había comprado; la había criado personalmente y
ella había crecido con él y con sus hijos. Comía de su pan, bebía
de su vaso y dormía junto a él. La quería como a una hija. Un
día llegó un visitante a la casa del rico, y éste no quiso sacrificar
ninguna de sus ovejas ni de sus reses, sino que se apoderó de la
ovejita del pobre, para agasajar a su huésped”.
Al escuchar esto, David se puso furioso y le dijo a Natán:
“Verdad de Dios que el hombre que ha hecho eso debe morir.
Puesto que no respetó la ovejita del pobre, tendrá que pagar
cuatro veces su valor”.
Entonces Natán le dijo a David: “¡Ese hombre eres tú! Por eso
te manda decir el Señor: ‘La muerte por espada no se apartará
nunca de tu casa, pues me has despreciado, al apoderarte de la
esposa de Urías, el hitita, y hacerla tu mujer. Yo haré que de tu
propia casa surja tu desgracia, te arrebataré a tus mujeres ante tus
ojos y se las daré a otro, que dormirá con ellas en pleno día. Tú
lo hiciste a escondidas; pero yo cumpliré esto que te digo, ante
todo Israel y a la luz del sol’ ”.
David le dijo a Natán: “He pecado contra el Señor”. Natán le
respondió: “El Señor te perdona tu pecado. No morirás. Pero por
haber despreciado al Señor con lo que has hecho, el hijo que te
ha nacido morirá”. Y Natán se fue a su casa.
El Señor mandó una grave enfermedad al niño que la esposa
de Urías le había dado a David. Este pidió a Dios por el niño,
hizo ayunos rigurosos y de noche se acostaba en el suelo. Sus
servidores de confianza le rogaban que se levantara, pero él no
les hacía caso y no quería comer con ellos. Palabra de Dios.
Salmo Respnosorial
R. Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para
cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni
retires de mí tu santo espíritu. R.
Devuélveme tu salvación, que regocija, y mantén en mí un alma
generosa. Enseñaré a los descarriados tus caminos y volverán a
ti los pecadores. R.
Líbrame de la sangre, Dios, salvador mío y aclamará mi lengua
tu justicia. Señor, abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza. R.
Aclamacion antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para
que todo el que crea en él tenga vida eterna. R. Aleluya.
Evangelio de Hoy Sabado 31 de Enero de 2026
Del santo Evangelio según san Marcos 4, 35-41
Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a
la otra orilla del lago”. Entonces los discípulos despidieron
a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba.
Iban además otras barcas.
De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban
contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa,
reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: “Maestro,
¿no te importa que nos hundamos?” Él se despertó, reprendió al
viento y dijo al mar: “¡Cállate, enmudece!” Entonces el viento
cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: “¿Por qué tenían
tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?” Todos se quedaron espantados
y se decían unos a otros: “¿Quién es éste, a quien hasta el viento
y el mar obedecen?” Palabra del Señor.
Reflexion de Evangelio de Hoy
Terminada la enseñanza de Jesús
acerca del Reino de Dios expresada por medio de
parábolas, viene ahora, en san Marcos, un ciclo de
cuatro milagros. La intención fundamental de Jesús en el
relato de la «tempestad calmada» se orienta a suscitar
y a confirmar la fe de sus apóstoles. Una fe que debe
superar miedos, desánimos y desconfianzas. Una
fe que no es otra cosa que el leal reconocimiento
de su condición de Hijo de Dios y de Señor de su
Iglesia, gráficamente representada aquí en esa
«barca» zarandeada por el viento, donde Jesús –
inexplicablemente– parece dormir impasible.
