- Semana Santa

Reconciliación-Confesión

Cuando vamos a confesarnos, es para sanarnos, para curar nuestra alma. Para tener mas salud espiritual, para pasar de la miseria a la misericordia. El Centro de la confesión no son los pecados que decimos, sino el amor divino que recibimos y que siempre necesitamos. El centro de la confesión es Jesús que nos espera, […]

Cuando vamos a confesarnos, es para sanarnos, para curar nuestra alma. Para tener mas salud espiritual, para pasar de la miseria a la misericordia. El Centro de la confesión no son los pecados que decimos, sino el amor divino que recibimos y que siempre necesitamos.

El centro de la confesión es Jesús que nos espera, nos escucha y nos perdona. En el corazón de Dios estamos nosotros antes que nuestras equivocaciones. Recemos para que vivamos el sacramento de la reconciliación con renovada profundidad y para saborear el perdón y la infinita misericordia de Dios. Recemos para que Dios dé a su iglesia sacerdotes misericordiosos y no torturadores.

Papa Francisco.

El sacramento de la Reconciliación forma parte de los sacramentos de curación. Donde Jesucriste se presenta como medico de nuestras almas y de nuestros cuerpos.

Como todos los sacramentos, la Reconciliación fue instituida por Jesucristo, cuando dio poderes a los apóstoles de perdonar los pecados:

Jn 20,23

Reciban el Espíritu Santo, a quienes ustedes perdonen, queden perdonados, y a quienes no libren de sus pecados queden atados.

Recibir el sacramento de la Reconciliación es encontrarse con la misericordia de Dios, de la cuál todos tenemos grande necesidad. Algunas personas tienen miedo de recibir este sacramento y puede ser por dos motivos:

1-Por no saber que se tratta del amor y no del catigo de Dios.

2-Porque, sábiendolo, no quieren llenarse de la misericordia divina, por exigir ésta la renovación del hombre.

Las sagradas Escrituras da un testimonio claro y fuerte de este amor misericordioso de Dios para con nosotros los pecadores.

Nuestras continuas continuas infidelidades al Amor de Dios, podriían desanimarnos y hacernos sentir enfermos crónicos, sin esperanza. Pero Dios es misericordioso y perdona la falta, la rebeldía y el pecado, por eso nos animamos a volver a su amor. La misericordia del Señor nos anima a dos cosas: a no desconfiar nunca de su amor y ano hacer las paces con nuestros defectos, porque no se ajustan al Amor de Dios.

El Señor Jesús es la encarnación de la misericordia de Dios. Él no vino a llamar a los justos sino a los pecadores. Son l os pecadores a quienes vino a buscar. Como un pastor deja las noventa y nueve ovejas al seguro y va preocupado a buscar la oveja descarriada, así hace Él con el pecador. Pero el buen Pastor no sólo va a buscar la oveja descarriada, sino que al encontrarla hace fiesta.

La reconcilición es un sacramento mediante el cuál Dios Borra nuestros pecados para que gozemos nuevamente de la gracia. Recibimos el perdón de los pecados si los confesamos arrepentidos y se realiza con un sacerdote, que es el intermediario entre Dios y nosotros en ese momento.

Mediante este acto nos estamos reconciliando con Dios por nuestras ofensas, es un acto de amor mutuo, porque por amor a Dios nos sentimos mal de haber pecado y nos confesamos para estar unidos a Él nuevamente y es un amor de Dios hacia nosotros, porque nos ama tanto que siempre nos perdona.

Es un sacramento voluntario, es una elección. Si estoy arrepentido y me duele haber pecado, voy a reconciliarme.

Gracias y favores especiales.

Es una necesidad que nace del corazón, una necedidad de volver a unirnos a Dios. Mediante este sacramento obtenemos tres gracias o favores especiales:

1-Nos devuelve o nos aumenta la gracia santificante y la amistad con Dios

2-Nos da fuerzas especiales para rechazar el pecado y las tentaciones.

3-Nos da asco o antipatia por todo aquello que nos aleja de Dios.

Para recibir el Sacramento de la Reconciliación son necesarios 5 pasos:

1-Realizar mi examen de conciencia: debemos analizar nuestra vida y saber en que le hemos fallado a Dios.

2-Arrepentimiento de nuestros pecados.

3-Proposito de no volver a pecar.

4-Confesar todos los pecados.

5-Cumplir la penitencia que nos ponga el confesor.

De faltar alguno de estos pasos, el sacramento no se realiza, es decir, es nulo.

Para que un pecado sea grave hacen falta tres condiciones:

1.-Que haya materia grave (que no se trata de una cosa de poco valor, por ejemplo robar unos cuantos centavos).

2-Que haya plena advertencia, es decir, que se conozca la gravedad de la acción.

3-Que uno lo haga libremente, sin ser obligado.

Entre los pecados mas graves se cuentan: el renegar de la fe, el homicidio, el aborto, maltratar a los pobres, no dar el justo salario a los obreros, cometer adulterio, incitar a los otros a pecar, omitir hacer algo importante, levantar falsos perdudicando gravemente, vender y comprar drogas, colaborar a tener una sociedad empapada de pecado, etc.

La absolución es el perdón otorgado por Dios por medio del sacerdote, que imponiendo las manos dice:

Dios todopoderoso, que reconcilió al mundo consigo mediante la muerte y resurrección de Jesucristo y derramó el Espiritu santo para la remisión de los pecados, te conceda por el ministerio de la iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre de Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

En el caso en que el penitente autorice revelar algo que confesó al sacerdote, éste le pedirá que se lo diga luego fuera de la confesión.
Si una persona no acude al sacramento con la intención de reconciliase con Dios, sino de callar la boca al sacerdote, éste no esá obligado al secreto, porque no se trata de confesión sino de trampa.

Después de escuchar la confesión, el sacerdote impone una penitencia. Esta no es para pagar la deuda que por nuestros pecados, porque sería imposible.

Es obligatorio recibir el sacramento de la reconciliación:

1-Por lo menos una vez al año.

2-Antes de comulgar si uno tiene pecados graves.

3-En peligro de muerte.

Este sacramento, además de reconciliarnos con dios, nos reconcilia con la Iglesia, a la cual hemos ofendido con nuestros pecados, por haberla debilitado con nuestra mala conducta.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Siguenos en Facebook

MiFeCatolica.net

Somos un sitio de difusión católico enfocado en compartir la Fe de nuestra amada Iglesia Catolica.

Email Us: info@mifecatolica.net

Suscribete

Suscribete a nuestro Boletin!