Que es la direccion espiritual
La riada y la falsa confianza
Las intensas lluvias caídas provocaron serias inundaciones. Alarma general. Todo el mundo sale de sus casas para salvarse de la riada. Protección Civil y Cruz Roja enviaron lanchas de salvamento a las personas necesitadas.
El hombre que rechazó la ayuda
A la puerta de una casa hay un señor viendo como el agua se introduce peligrosamente en su hogar. Aparece una de las lanchas con intención de socorrerle. Este señor les dice: No, no; id a recoger a otros, que a mí la Providencia me salvará. Al cabo de un rato, la casa ya medio inundada, aparece otra vez la Cruz Roja y le insiste en llevárselo, pero este señor vuelve a insistir: No, no. Socorred a otros que de mí ya se encarga la Providencia. Cuando la riada se hace mayor y el agua llega al cuello de este señor, vuelve a aparecer la tercera lancha para salvarlo, pero él vuelve a insistir: No, no, de mí ya se encarga la Providencia. A los pocos minutos, muere ahogado. Su entrada en el cielo la hizo entre protestas: “San Pedro, yo confiando en la Providencia, y ya ves, morí ahogado: la Providencia no hizo nada”. La respuesta de San Pedro fue inmediata: “¡Como que nada…! ¡Tres lanchas te he enviado!”.
Cómo actúa la Providencia
La Providencia no consiste en nada raro ni extraordinario, como al parecer pensaba este señor del chiste. Cada una de estas tres lanchas era el modo en que Dios actuaba. Nos equivocamos si pensamos que estas lanchas eran exclusivamente iniciativa de los hombres. Dios habla con los hechos. Dios habla con las circunstancias. Dios habla con cada cosa que nos ocurre. Dios habla con cada persona que pone a nuestro lado, y Dios habla, de una forma muy especial, con esas personas que nos ayudan a mejorar en nuestra vida de cristianos a través de la dirección espiritual.
La dirección espiritual como salvación
Las lanchas de salvamento son la dirección espiritual. Es decir, es algo que Dios ha querido para que a través de otras personas podamos salvar nuestra vida cristiana de todos los peligros que la acechan. Pero no lo olvides, Dios quiere servirse de otras personas para ayudarnos, como se sirvió de la Cruz Roja y de Protección Civil para intentar socorrer a ese señor que no entendió que la Providencia actuaba a través de personas humanas.
La necesidad de un guía espiritual
Un libro espiritual explica: “Cualquiera comprende sin dificultad que, para realizar la ascensión de una montaña, es necesario un guía; lo mismo sucede cuando se trata de la ascensión espiritual…; y tanto más, cuanto que en este caso hay que evitar los lazos que nos tiende el demonio, muy interesado en impedir que subamos” (Las tres edades de la vida interior). La vida de un cristiano se hace día a día, semana a semana, pero para ello hay que saber dónde queremos ir, dónde tenemos que luchar y qué obstáculos hay que vencer. Y eso amigo, habitualmente, no se hace solo.
Dios actúa a través de otros
Tal vez sirva de ejemplo lo que en una homilía le oí comentar a un obispo: “Dios tiene sus manías: lo que puede hacer con otro nunca lo hace solo”. Y eso es la dirección espiritual: ese otro que nos ayuda a andar por el camino de nuestra vida de cristianos. Es necesario que tú quieras andarlo (nadie lo va a hacer por ti), pero no es suficiente. Necesitamos que alguien ya experimentado y trabajado en estas luchas del alma, nos sostenga en la pelea, nos dé claridad en la lucha y nos aparte de los muchos peligros con los que nos vamos a encontrar.
El peligro de caminar solo
Afirma Fernández Carvajal que “nadie puede, ordinariamente, guiarse a sí mismo sin una ayuda especial de Dios. La falta de objetividad, el apasionamiento con que nos vemos a nosotros mismos, la pereza, van difuminando nuestro camino hacia Dios (¡tan claro, quizá, al principio!). Y cuando no hay claridad viene el estancamiento espiritual, la mediocridad aceptada, el desánimo, la tibieza”.
¿Entiendes ahora la importancia de tener dirección espiritual?
Antonio Pérez Villahoz
