Evangelio de Hoy 6 de Noviembre de 2026 y Lecturas de la Misa
Viernes de la XXXI Semana del Tiempo Ordinario
Santo del día: San Leonardo de Noblac.
Color litúrgico: Verde.
Celebración: Feria del Tiempo Ordinario.
Las lecturas de la misa de hoy, viernes 6 de noviembre de 2026, nos invitan a recordar que nuestra verdadera patria está en el cielo y a utilizar con sabiduría los bienes y las oportunidades que Dios pone en nuestras manos.
Primera Lectura
Cristo transformará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso, semejante al suyo.
De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses 3, 17–4, 1.
Hermanos: sean todos ustedes imitadores míos y observen la conducta de aquellos que viven el ejemplo que les he dado a ustedes. Porque, como muchas veces se lo he dicho a ustedes, y ahora se lo repito llorando, hay muchos que viven como enemigos de la cruz de Cristo. Esos tales acabarán en la perdición, porque su dios es el vientre, se enorgullecen de lo que deberían avergonzarse y solo piensan en cosas de la tierra.
Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos que venga nuestro salvador, Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso, semejante al suyo, en virtud del poder que tiene para someter a su dominio todas las cosas.
Hermanos míos, a quienes tanto quiero y extraño: ustedes, hermanos míos amadísimos, que son mi alegría y mi corona, manténganse fieles al Señor.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Del salmo 121, 1-2. 3-4ab. 4cd-5.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
¡Qué alegría sentí cuando me dijeron: “Vayamos a la casa del Señor”! Y hoy estamos aquí, Jerusalén, jubilosos, delante de tus puertas.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
A ti, Jerusalén, suben las tribus, las tribus del Señor, según lo que a Israel se le ha ordenado, para alabar el nombre del Señor.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
Aclamación antes del Evangelio
1 Juan 2, 5.
R. Aleluya, aleluya.
En aquel que cumple la palabra de Cristo, el amor de Dios ha llegado a su plenitud.
R. Aleluya, aleluya.
Evangelio de Hoy 6 de Noviembre de 2026
Los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz.
Del santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: ‘¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador’.
Entonces el administrador se puso a pensar: ‘¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan’.
Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: ‘¿Cuánto le debes a mi amo?’. El hombre respondió: ‘Cien barriles de aceite’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta’.
Luego preguntó al siguiente: ‘Y tú, ¿cuánto debes?’. Este respondió: ‘Cien sacos de trigo’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo y haz otro por ochenta’.
El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz”.
Palabra del Señor.
Reflexión del Evangelio de Hoy 6 de Noviembre de 2026
El Evangelio de hoy nos presenta una parábola sorprendente: la del administrador infiel. Jesús habla de un hombre que, al descubrir que perderá su trabajo por haber administrado mal los bienes de su señor, utiliza su inteligencia para asegurarse un futuro.
A primera vista, puede resultar desconcertante que el amo reconozca la habilidad de un administrador que ha actuado deshonestamente. Sin embargo, Jesús no está alabando la injusticia ni el engaño, sino la capacidad de actuar con decisión y previsión ante una situación decisiva.
La enseñanza central de esta parábola consiste en reconocer que, así como las personas del mundo se esfuerzan por asegurar su bienestar material, los discípulos de Cristo deberían mostrar todavía mayor dedicación para alcanzar los bienes eternos.
San Pablo, en la primera lectura, nos proporciona una clave fundamental para comprender este mensaje: «Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo».
Esta afirmación nos recuerda que nuestra existencia terrenal es pasajera. Aunque vivimos en el mundo y tenemos responsabilidades familiares, laborales y sociales, nuestra verdadera meta es la comunión definitiva con Dios.
El problema no consiste en poseer bienes materiales, trabajar o procurar nuestro sustento. La dificultad aparece cuando convertimos estas realidades en el centro absoluto de nuestra existencia, olvidando que todo cuanto poseemos es temporal.
El administrador de la parábola comprendió que su situación estaba por cambiar y actuó inmediatamente. Jesús nos invita a reconocer también que nuestra vida tiene un límite y que debemos prepararnos para el encuentro definitivo con Dios.
La verdadera sabiduría consiste en prepararnos para la vida eterna
Una de las enseñanzas más importantes del Evangelio de hoy es la necesidad de emplear nuestra inteligencia, nuestro tiempo y nuestros recursos al servicio del Reino de Dios.
Con frecuencia dedicamos grandes esfuerzos a conseguir estabilidad económica, reconocimiento social o bienestar personal. Sin embargo, podemos descuidar nuestra vida espiritual, la oración, las obras de misericordia y el amor al prójimo.
Jesús nos invita a preguntarnos si mostramos la misma determinación para crecer en la fe que para alcanzar nuestros objetivos materiales.
Ser prudentes según el Evangelio significa comprender el valor de las cosas eternas y tomar decisiones que nos acerquen a Dios.
La primera lectura también nos recuerda que Jesucristo transformará nuestro cuerpo mortal en un cuerpo glorioso semejante al suyo. Esta promesa de resurrección ilumina nuestra existencia y nos ayuda a comprender que nuestra esperanza no termina con la muerte.
¿Qué nos enseña el Evangelio de hoy?
El mensaje de Jesús nos invita a examinar la manera en que administramos los dones recibidos de Dios. Nuestra vida, nuestras capacidades, nuestros bienes y nuestro tiempo son oportunidades para amar y servir.
No somos propietarios absolutos de cuanto tenemos, sino administradores llamados a responder ante el Señor.
Por eso, la verdadera inteligencia cristiana no consiste únicamente en saber resolver los problemas de este mundo, sino en orientar nuestra existencia hacia la salvación eterna.
El Evangelio de hoy, viernes 6 de noviembre de 2026, nos recuerda que debemos vivir con los pies en la tierra, pero con el corazón puesto en el cielo. La fe no nos aparta de nuestras responsabilidades cotidianas; por el contrario, nos enseña a cumplirlas con justicia, generosidad y sabiduría, conscientes de que nuestra verdadera patria está junto a Dios.
