Evangelio de Hoy Sábado 13 de Septiembre de 2025
Lucas 6, 46-49
43 «Ningún árbol bueno da frutos malos, y ningún árbol malo da frutos buenos.
44 Cada árbol se conoce por su fruto, porque de los espinos no se recogen higos ni se cosechan uvas de la zarza.
45 La persona buena saca el bien del buen tesoro de su corazón, y la persona mala saca la maldad de su mal corazón, porque la boca habla de lo que abunda en el corazón».
46 «¿Por qué me dicen: “¡Sí, Señor!”, pero no hacen lo que digo?
47 Les voy a decir a quién se parece aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica:
48 se parece a un hombre que, para construir una casa, cavó profundamente y puso el cimiento sobre la roca. Cuando creció el río, el agua golpeó con fuerza contra la casa, pero no pudo sacudirla, porque estaba bien cimentada.
49 Al contrario, el que escucha mis palabras, pero después no las pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre la tierra, pero no cavó para poner los cimientos. El río golpeó con fuerza contra la casa, esta se derrumbó enseguida, y el desastre fue muy grande».
Reflexión del Evangelio de hoy Sábado 13 de Septiembre de 2025
Reflexión de la Biblia de La Iglesia en América
6,46-49. Jesús finaliza su enseñanza (nota a 6,12-49) afirmando que no basta con conocerla y decirle: «¡Sí, Señor!» (6,46; 11,27-28; Mt 7,21-23), cuando no existe la intención de hacer lo que él pide. Confesar que Jesús es el Señor es comprometerse a obedecerlo, es decir, a poner en práctica sus enseñanzas. El que se contenta con escuchar y no pone en práctica lo que Jesús pide a sus discípulos arruina su vida y se expone al desastre final, como le ocurrió a aquel que construyó su casa sobre la tierra sin cimiento alguno (Lc 6,49). En la vida cristiana no basta el orden de las intenciones y sentimientos: estos tienen que reflejarse en las acciones concretas de la vida cotidiana, pues solo así se cumple la voluntad del Padre (Mt 21,28-32).
