Misal de Hoy Miercoles 30 de Septiembre de 2026 y Lecturas de la Misa
Primera Lectura
Del libro de Job 9, 1-12. 14-16
Job tomó la palabra y les dijo a sus amigos: “Sé muy bien que el hombre no puede hacer triunfar su causa contra Dios. Si el hombre pretendiera entablar pleito con él, de mil cargos que Dios le hiciera, no podría rechazar ninguno. El corazón de Dios es sabio y su fuerza es inmensa. ¿Quién se le ha enfrentado y ha salido triunfante? En un instante descuaja las montañas y sacude los montes con su cólera; él hace retemblar toda la tierra y la estremece desde sus cimientos. Basta con que dé una orden y el sol
se apaga; esconde cuando quiere a las estrellas; él solo desplegó los cielos y camina sobre la superficie del mar. Él creó todas las constelaciones del cielo: la Osa, Orión, las Cabrillas y las que se ven en el sur; él hace prodigios incomprensibles, maravillas sin número. Cuando pasa junto a mí, no lo veo; cuando se aleja de mí, no lo siento. Si se apodera de algo, ¿quién se lo impedirá? ¿Quién podrá decirle: ‘Qué estás haciendo’? Si Dios me llama a juicio, ¿cómo podría yo rebatir sus acciones? Aunque yo tuviera razón, no me quedaría otro remedio que implorar su misericordia. Si yo lo citara a juicio y él compareciera, no creo que atendiera a mis razones”. Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
R. Señor, que llegue hasta ti mi súplica.
Todo el día te invoco, Señor, y tiendo mis manos hacia ti. ¿Harás tú maravillas por los muertos? ¿Se levantarán
las sombras para darte gracias? R.
¿Se anuncia en el sepulcro tu lealtad? ¿O tu fidelidad en el reino de la muerte? ¿Se conocen tus maravillas en
las tinieblas? ¿O tu justicia en el país del olvido? R.
Pero yo te pido ayuda, Señor, por la mañana irá a tu encuentro mi súplica. ¿Por qué, Señor, me rechazas y
apartas de mí tu rostro? R.
Aclamacion antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y vivir unido a él.
R. Aleluya.
Evangelio de Hoy Miercoles 30 de Septiembre de 2026
Del santo Evangelio según san Lucas 9. 57-62
En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, alguien le dijo: “Te seguiré a donde quiera que vayas”. Jesús le respondió: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza”.
A otro, Jesús le dijo: “Sígueme”. Pero él le respondió: “Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre”. Jesús le replicó: “Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios”. Otro le dijo: “Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia”. Jesús le contestó: “El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios”. Palabra del Señor.
Reflexion del Evangelio de Hoy
Si en los evangelios el camino de Jesús se define como «subida» a Jerusalén –como itinerario hacia la cruz, muerte y resurrección–
la vida de sus discípulos se habrá de describir, definitivamente, como «seguimiento». Y este es el que, por distintos motivos o pretextos, no pudieron realizar los tres tipos de personas anónimas de las que nos habla el pasaje evangélico. Sea que Jesús los llame o sea que ellos mismos se ofrezcan, a todos ellos exige un estricto y radical orden de prioridades. Optar por Él supone, a final de cuentas, renunciar a todo lo demás.
