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Evangelio de Hoy 17 de noviembre de 2026 y Lecturas de la Misa

Evangelio de Hoy 17 de noviembre de 2026 y Lecturas de la Misa Martes de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario Celebración: Santa Isabel de Hungría, religiosa — Memoria. Color litúrgico: Blanco. Santa Isabel de Hungría contrajo matrimonio a los 14 años con Luis IV de Turingia. Juntos procuraron vivir los ideales de san Francisco […]

Evangelio de Hoy

Evangelio de Hoy 17 de noviembre de 2026 y Lecturas de la Misa

Martes de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario

Celebración: Santa Isabel de Hungría, religiosa — Memoria.

Color litúrgico: Blanco.

Santa Isabel de Hungría contrajo matrimonio a los 14 años con Luis IV de Turingia. Juntos procuraron vivir los ideales de san Francisco de Asís. Tras la muerte de su esposo en 1227, Isabel dedicó su vida al servicio de los pobres y necesitados, abrazando una existencia de caridad y desprendimiento.

Primera Lectura

Si alguien me abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 3, 1-6. 14-22

Yo, Juan, oí que el Señor me decía: “Escribe al encargado de la comunidad cristiana de Sardes: Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: ‘Conozco tus obras. En apariencia estás vivo, pero en realidad estás muerto. Ponte alerta y reaviva lo que queda y está a punto de morir, pues tu conducta delante de mi Dios no ha sido perfecta. Recuerda de qué manera recibiste y escuchaste mi palabra; cúmplela y enmiéndate. Porque si no estás alerta, vendré como un ladrón, sin que sepas la hora en que voy a llegar.

Tienes, sin embargo, en Sardes, algunas pocas personas que no han manchado sus vestiduras; ellos me acompañarán vestidos de blanco, pues lo merecen. El que venza también se vestirá de blanco. No borraré jamás su nombre del libro de la vida y lo reconoceré ante mi Padre y sus ángeles’.

El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las comunidades cristianas.

Escribe al encargado de la comunidad cristiana de Laodicea: Esto dice el que es el Amén, el testigo fiel y veraz, el origen de todo lo creado por Dios: ‘Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente. Pero porque eres tibio y no eres ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarte de mi boca.

Dices que eres rico, que has acumulado riquezas y que ya no tienes necesidad de nada, pero no sabes que eres un desdichado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por eso te aconsejo que vengas a comprarme oro purificado por el fuego, para que te enriquezcas; vestiduras blancas, para que te las pongas y cubras tu vergonzosa desnudez, y colirio, para que te lo pongas en los ojos y puedas ver.

Yo reprendo y corrijo a todos los que amo. Reacciona, pues, y enmiéndate. Mira que estoy aquí, tocando la puerta; si alguno escucha mi voz y me abre, entraré a su casa y cenaremos juntos.

Al que venza lo sentaré conmigo en mi trono; lo mismo que yo, cuando vencí, me senté con mi Padre en su trono’.

El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las comunidades cristianas”.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Del salmo 14, 2-3ab. 3cd-4ab. 5

R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

El hombre que procede honradamente y obra con justicia; el que es sincero en todas sus palabras y con su lengua a nadie desprestigia.

R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

Quien no hace mal al prójimo ni difama al vecino; quien no ve con aprecio a los malvados, pero honra a quienes temen al Altísimo.

R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

Quien presta sin usura y quien no acepta soborno en perjuicio de inocentes, ése será agradable a los ojos de Dios eternamente.

R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

Aclamación antes del Evangelio

Cfr. 1 Juan 4, 10

R. Aleluya, aleluya.

Dios nos amó y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.

R. Aleluya, aleluya.

Evangelio de Hoy 17 de noviembre de 2026

El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

Del santo Evangelio según san Lucas 19, 1-10

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó, y al ir atravesando la ciudad, sucedió que un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de conocer a Jesús, pero la gente se lo impedía, porque Zaqueo era de baja estatura.

Entonces corrió y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí.

Al llegar a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo: “Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”.

El bajó enseguida y lo recibió muy contento.

Al ver esto, comenzaron todos a murmurar diciendo: “Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”.

Zaqueo, poniéndose de pie, dijo a Jesús: “Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más”.

Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham, y el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

Palabra del Señor.

Reflexión del Evangelio de Hoy

El Evangelio de hoy, martes 17 de noviembre de 2026, nos presenta el encuentro entre Jesús y Zaqueo, un hombre rico y jefe de publicanos que, a pesar de su posición social, experimentaba una profunda necesidad de conocer al Señor. Su pequeña estatura le impedía ver a Jesús entre la multitud, pero su deseo fue más fuerte que los obstáculos y decidió subirse a un árbol.

Este gesto aparentemente sencillo se convirtió en el comienzo de una transformación radical. Jesús, al pasar por aquel lugar, levantó la mirada y lo llamó por su nombre. No lo juzgó por su pasado ni lo rechazó por su condición de pecador. Por el contrario, manifestó su deseo de hospedarse en su casa.

La reacción de Zaqueo fue inmediata. Bajó del árbol y recibió a Jesús con alegría. Aquel encuentro produjo un cambio profundo en su corazón, que se manifestó en decisiones concretas: compartir la mitad de sus bienes con los pobres y devolver cuatro veces más a quienes hubiera defraudado.

La conversión de Zaqueo nos enseña que el verdadero encuentro con Jesucristo transforma no solamente nuestros pensamientos, sino también nuestras acciones. La fe auténtica se manifiesta en la justicia, la generosidad y la reparación del daño causado a los demás.

En la primera lectura, tomada del Apocalipsis, encontramos una enseñanza que complementa este Evangelio. Cristo dirige una advertencia a las comunidades de Sardes y Laodicea, invitándolas a abandonar la tibieza espiritual y a recuperar la fidelidad a su palabra. La imagen del Señor que llama a la puerta representa su constante disposición para entrar en nuestra vida, siempre que estemos dispuestos a recibirlo.

Zaqueo abrió las puertas de su casa y de su corazón. Su riqueza dejó de ser el centro de su existencia y comenzó a reconocer las necesidades de los demás. De esta manera, su encuentro con Jesús se convirtió en una experiencia auténtica de salvación.

La celebración de santa Isabel de Hungría refuerza esta enseñanza. Ella también comprendió que el amor a Cristo debía manifestarse mediante el servicio concreto a los necesitados. Su vida fue un testimonio de caridad, desprendimiento y entrega.

El Evangelio de hoy nos invita a preguntarnos si estamos dispuestos a recibir verdaderamente a Jesús y permitir que transforme nuestra manera de vivir. No basta con sentir curiosidad por conocerlo; es necesario responder a su llamado con una conversión sincera.

Las palabras finales de Jesús resumen el sentido de este encuentro: «El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido».

Cristo no abandona al pecador, sino que sale a su encuentro para ofrecerle una vida nueva. Como Zaqueo, todos podemos experimentar la alegría de la salvación cuando abrimos nuestro corazón a su misericordia.

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