Evangelio de Hoy Miércoles 1 de Julio de 2026 y Lecturas de la Misa
Primera Lectura
Del libro del profeta Amós 5, 14-15. 21-24
Esto dice el Señor: «Busquen el bien, no el mal, y vivirán, y así estará con ustedes, como ustedes mismos dicen, el Señor, Dios de los ejércitos. Aborrezcan el mal y amen el bien, implanten la justicia en los tribunales; quizá
entonces el Señor, Dios de los ejércitos, tenga piedad de los sobrevivientes de José. Yo desprecio y detesto las fiestas de ustedes, no me agradan sus solemnidades. Aunque me ofrezcan holocaustos, no aceptaré sus frendas ni miraré con agrado sus sacrificios de novillos gordos. Alejen de mí el ruido de sus canciones; no quiero escuchar la música de sus arpas. Que fluya la justicia como el agua y la bondad como un torrente inagotable». Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
R. Dios salva al que cumple su voluntad.
Israel, pueblo mío, escucha atento; en contra tuya, yo, tu Dios, declaro: R.
“No voy a reclamarte sacrificios, pues siempre están ante mí tus holocaustos. Pero ya no aceptaré becerros de
tu casa ni cabritos de tus rebaños. R.
Pues todas las fieras de la selva son mías y hay miles de bestias en mis montes. Conozco todos los pájaros del
cielo y es mío cuanto se mueve en los campos. R.
Si yo estuviera hambriento, nunca iría a decírtelo a ti, pues todo es mío. ¿O acaso yo como carne de toros y bebo sangre de cabritos? R.
¿Por qué citas mis preceptos y hablas a toda hora de mi pacto, tú, que detestas la obediencia y echas en saco
roto mis mandatos?” R
Aclamacion antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Por su propia voluntad el Padre nos engendró por medio del Evangelio, para que fuéramos, en cierto modo,
primicias de sus creaturas.
R. Aleluya.
Evangelio de Hoy Miércoles 1 de Julio de 2026
Del santo Evangelio según san Mateo 8, 28-34
En aquel tiempo, cuando Jesús desembarcó en la otra orilla del lago, en tierra de los gadarenos, dos endemoniados salieron de entre los sepulcros y fueron a su encuentro. Eran tan feroces, que nadie se atrevía a pasar por aquel camino. Los endemoniados le gritaron a Jesús: “¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Acaso has venido hasta aquí para atormentarnos antes del tiempo señalado?” No lejos de ahí había una numerosa piara de cerdos que estaban comiendo. Los demonios le suplicaron a Jesús: «Si vienes a echarnos fuera, mándanos entrar en esos cerdos». Él les respondió: «Está bien». Entonces los demonios salieron de los hombres, se metieron en los cerdos y toda la piara se precipitó en el lago por un despeñadero y los cerdos se ahogaron. Los que cuidaban los cerdos huyeron hacia la ciudad a dar parte de todos aquellos acontecimientos y de lo sucedido a los endemoniados. Entonces salió toda la gente dela ciudad al encuentro de Jesús, y al verlo, le suplicaron que se fuera de su territorio. Palabra del Señor.
Reflexión del Evangelio de Hoy
El resultado global de la misión de Jesús en tierra de paganos es, definitivamente, de sorpresas y fracasos. Sin embargo, con su dominio sobre los demonios Él destruye el imperio de Satanás e inaugura el «Reino mesiánico». Ya no habrá lugar para ellos ni siquiera dentro de los cerdos –animales impuros por antonomasia según la mentalidad judía– y en un mundo en que ha entrado su imperio salvífico. Tal poder actúa eficazmente en la Iglesia y en el mundo en virtud de su muerte y resurrección. Es una fuerza vivificante
que actúa por medio de su Santo Espíritu.
