Evangelio de Hoy Sábado 17 de Octubre de 2026 y Lecturas de la Misa
Primera Lectura
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios 1, 15-23
Hermanos: Me he enterado de su fe en el Señor Jesús y del amor que demuestran a todos los hermanos, por lo cual no dejo de dar gracias por ustedes, ni de recordarlos en mis oraciones, y le pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, que les conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo. Le pido que les ilumine la mente para que comprendan cuál es la esperanza que les da su llamamiento, cuan gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los que son suyos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros, los que confiamos en él, por la eficacia de su fuerza poderosa. Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados, potestades, virtudes y dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo del mundo actual, sino también del futuro. Todo lo puso bajo sus pies y a él mismo lo constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, y la plenitud del que lo consuma todo en todo. Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
R. ¡Qué admirable, Señor, es tu poder!
¡Qué admirable es, Señor y Dios nuestro, tu poder en toda la tierra! Tu grandeza sobrepasa los cielos y hasta los niños de pecho te dan alabanza perfecta. R.
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que has creado, me pregunto: ¿Qué es el
hombre para que de él te acuerdes; ese pobre ser humano, para que de él te preocupes? R.
Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad; le diste el
mando sobre las obras de tus manos y todo lo sometiste bajo sus pies. R.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el Señor, y también ustedes serán mis testigos.
R. Aleluya.
Evangelio de Hoy Sábado 17 de Octubre de 2026
Del santo Evangelio según san Lucas 12, 8-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que a todo aquel que me reconozca abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios; pero a aquel que me niegue ante los hombres, yo lo negaré ante los ángeles de Dios. A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero a aquel que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando los lleven a las sinagogas y ante los jueces y autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir”. Palabra del Señor.
Reflexión del Evangelio de Hoy
El evangelio continúa profundizando el tema tan conocido de la fidelidad del creyente en medio de las pruebas y las dificultades. El juicio de Dios se va realizando conforme a la lealtad o deslealtad a Cristo en nuestra vida diaria. Él actúa por medio de su Espíritu, que es la presencia viva y perenne de Jesús entre nosotros. De la postura que el discípulo asuma o deje de asumir ante los demás respecto a la fe en su Señor dependerá su destino final y definitivo. Una fe que no actúa por medio de la caridad no es auténtica y, por tanto, no es capaz de salvarnos.
