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Domingo 18 de Octubre de 2026 – Evangelio de Hoy y Lecturas de la Misa

Evangelio de Hoy Domingo 18 de Octubre de 2026 y Lecturas de la Misa Moniciones ENTRADA: Como todos los años a finales del mes de octubre, hoy estamos invitados a pedir por las misiones. Esta es una tarea trascendental para el presente y para el futuro de nuestra Iglesia… Al celebrar el Domingo Mundial de […]

Evangelio de Hoy

Evangelio de Hoy Domingo 18 de Octubre de 2026 y Lecturas de la Misa

Moniciones

ENTRADA: Como todos los años a finales del mes de octubre, hoy estamos invitados a pedir por las misiones. Esta es una tarea trascendental para el presente y para el futuro de nuestra Iglesia… Al celebrar el Domingo Mundial de la Propagación de la Fe, pidámosle al Señor que –con nuestra cooperación y sincero interés por la evangelización– la luz que su Hijo Jesucristo vino a traernos, pueda llegar a iluminar a la humanidad entera.

1ª. LECTURA: [Is 45, 1-6] La Providencia divina hace que la misma autoridad humana –aun la de paganos o increyentes– se ponga al servicio de sus planes de salvación… Dios está por encima de la historia, rigiendo los destinos de la humanidad.

2ª. LECTURA: [Ef 3, 2-12] El mesías esperado no es un privilegio exclusivo de Israel, sino que ha sido enviado como herencia a todos los pueblos de la tierra… De este gran proyecto de Dios nos habla san Pablo escribiendo a los Efesios.

EVANGELIO: [Mt 22, 15-21] Los fariseos intentan poner a prueba a Jesús con una pregunta sobre el tributo al César. Jesús responde con sabiduría: «Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Con esta enseñanza, nos invita a cumplir nuestras responsabilidades y a reconocer que Dios debe ocupar siempre el primer lugar en nuestra vida. OFRENDAS: Los dones que –como su familia– presentamos en el altar, se transformarán en una continua alabanza al Padre… Él quiere estar siempre con nosotros, dándonos la fuerza
transformadora de su Espíritu.

COMUNIÓN: Agradezcamos al Señor el don de ser sus discípulos… Al participar de la mesa eucarística, tengamos presentes a todos los que no lo conocen y a los misioneros que les predican el Evangelio.

DESPEDIDA: Como miembros de una Iglesia “misionera”, vayamos a dar testimonio de Cristo en todas partes… ¡Que con nuestro empeño apostólico la fuerza del Evangelio pueda transformar a fondo nuestro mundo!

Primera Lectura

Del libro del profeta Isaías 45, 1. 4-6

Así habló el Señor a Ciro, su ungido, a quien ha tomado de la mano para someter ante él a las naciones y desbaratar la potencia de los reyes, para abrir ante él los portones y que no quede nada cerrado: “Por amor a Jacob, mi siervo, y a Israel, mi escogido, te llamé por tu nombre y te di un título de honor, aunque tú no me conocieras. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay Dios. Te hago poderoso, aunque tú no me conoces, para que todos sepan, de oriente a occidente, que no hay otro Dios fuera de mí. Yo soy el Señor y no hay otro”. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

R. Cantemos la grandeza del Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo, que le cante al Señor toda la tierra. Su grandeza anunciemos a los pueblos; de nación en nación sus maravillas. R.
Cantemos al Señor, porque él es grande, más digno de alabanza y más tremendo que todos los dioses paganos, que ni existen; ha sido el Señor quien hizo el cielo. R.
Alaben al Señor, pueblos del orbe, reconozcan su gloria y su poder y tribútenle honores a su nombre. Ofrézcanle en sus atrios sacrificios. R.
Caigamos en su templo de rodillas. Tiemblen ante el Señor los atrevidos. “Reina el Señor”, digamos a los
pueblos. Él gobierna a las naciones con justicia. R.

Segunda Lectura

De la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 2-12

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios, que se me ha confiado en favor de ustedes. Por revelación se me dio a conocer este designio secreto que acabo de exponerles brevemente. Y al leer esto, podrán darse cuenta del conocimiento que tengo del designio secreto de Dios realizado en Cristo. Este es un designio que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, pero que ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: es decir, que por el Evangelio, también los paganos son coherederos de la misma herencia, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa en Jesucristo. Y yo he sido constituido servidor de este Evangelio por un don gratuito de Dios, que me ha sido concedido con toda la eficacia de su poder. A mí, el más insignificante de todos los fieles, se me ha dado la gracia de anunciar a los paganos la incalculable riqueza que hay en Cristo, y dar a conocer a todos cómo
va cumpliéndose este designio de salvación, oculto desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.
Él lo dispuso así, para que la multiforme sabiduría, sea dada a conocer ahora, por medio de la Iglesia, a los
espíritus celestiales, según el designio eterno realizado en Cristo Jesús, nuestro Señor, por quien podemos acercarnos libre y confiadamente a Dios, por medio de la fe en Cristo. Palabra de Dios.

Aclamacion antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
Iluminen al mundo con la luz del Evangelio reflejada en su vida
R. Aleluya

Evangelio de Hoy Domingo 18 de Octubre de 2026

Del santo Evangelio según san Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas,
en algo de lo que pudieran acusarlo. Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: «Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no
pagar el favor al César?». Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: «Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo. Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: «De quién es esta imagen y esta inscripción?». Le respondieron: «Del César». Y Jesús concluyó: «De, pues, al César lo que es del César, y a Dioslo que es de Dios. Palabra del Señor.

Reflexión del Evangelio de Hoy

El mes de octubre, con la celebración de la «Jornada mundial de las Misiones», ofrece a las comunidades diocesanas y parroquiales, a los institutos de vida consagrada, a los movimientos eclesiales y a todo el pueblo de Dios, la ocasión para renovar el compromiso de anunciar el Evangelio y dar a las actividades pastorales
una dimensión misionera más amplia. Esta cita anual nos invita a vivir intensamente los itinerarios litúrgicos y catequéticos, caritativos y culturales, para gustar el don de su presencia, formarnos en su escuela y vivir cada vez más conscientemente unidos a Él, Maestro y Señor. «Queremos ver a Jesús» (Jn 12, 21): es esta la petición que, en el Evangelio de san Juan, algunos griegos, llegados a Jerusalén para la peregrinación pascual, presentan al apóstol Felipe. Esa misma petición resuena también en nuestro corazón durante este mes de octubre, que nos recuerda cómo el compromiso y la tarea del anuncio evangélico compete a toda la Iglesia, “misionera por naturaleza” (AG 2), y nos invita a hacernos promotores de la novedad de vida, hecha de relaciones auténticas, en comunidades fundadas en el Evangelio. Como los peregrinos griegos de hace dos mil años, también los hombres de nuestro tiempo, quizás no siempre de modo consciente, piden a los creyentes no sólo que “hablen” de Jesús, sino que también “hagan ver” a Jesús, en todos los rincones de la tierra ante las generaciones de nuestro tiempo… En esta Jornada de oración y de ayuda a las misiones, expresemos nuestro sincero agradecimiento a los misioneros y a las misioneras, que dan testimonio en los lugares más lejanos y difíciles –a menudo también con la vida– de la llegada del Reino de Dios. A ellos, que representan las vanguardias del anuncio del Evangelio, se dirige la amistad, la cercanía y el apoyo de todos los creyentes. Dios, que «ama a quien da con alegría» (2 Cor 9, 7), nos colme de fervor espiritual y de profunda alegría.
[Sintetizado de: BXVI: Mensaje, 6-II-2010].

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