«Hago saber a su señoría reverindisima, que le entrego lo que mas quiero en este mundo y la mayor esperanza que tenia para la conservación de esta mi casa…» Asi escribia el Marques de Castiglione y conde de Tanasentena, padre del joven Luis Ganzaga, al General de la Compañia de Jesús, Padre Claudio Aquaviva, al ingresar nuestro Santo joven en el noviciado de San Andres de Roma.
Fue Luis el mayor de los ocho hijos nacidos del matrimonio ferrante Gonzaga. De muy niño parecia que su camino iba a ser el de las armas, ya que le encantaba tratar con los soldados y hasta tomar en su mano alguna de las armas que podia. En cierta ocasion hasta llego a quemarse su rostro por estar demasiado cerca de un cañon al disparar. Trataba con los soldados y criados y de ellos aprendio algunas palabrotas que pronto el hubo de corregir con dureza. Su padre, el Sr Marques, estaba contento pensando en que haria ilustre su apellido y su rango en la carrera militar. Pero otros eran los designios de Dios.
Pronto Luis demostro lo que iba a ser: la oracion y la vida de dura mortificacion llenaban todo su dia. Su padre, para quitarle de la cabeza aquella vida demasiado piadosa, lo envio a Florencia para que con su hermano Rodolfo que era el que le seguia en edad, pudiera ser atraido por la vida fastuosa que llevaban los Medicis. Aqui hace Luis en la Iglesia de los Servitas, el voto de castidad para siempre al Señor.
Vuelto a Castiglione se entrego a la oracion y vida ascetica mas todavia que en Florencia. Los criados le atisaban para quedar admirados de las horas que pasaba en la oracion y en la maceracion de su cuerpo. Con este genero de vida queria contrarrestar el lujo y vida facil que estaba obligado a llevar. Bien podian llamarle las gentes «el angel de Castiglione», «el lirio de Italia», o «el angel con cuerpo o cuerpo hecho de angel».
Tendria doce añitos cuanto dicen los autores que ya llego a la cubre de la contemplacion. pasaba largas horas ensimismado en la oracion y trato divino. Huia siempre que podia de todos los pasatiempos mundanos y de todos los festejos que era natural que abundaran en su ambiente y en su misma casa. Durante toda su vida llorara lo que el llamaba pecado de la soldadesca sin entender siquiera su significado. Cuenta un criado que cuando le llamaban con su titulo de principe y señor, les decia con gran amabilidad: «Servir a Dios es harto mas glorioso que poseer todos los principados de la tierra».
Era el herededor del Principado de Mantua y Principe del Sacro Imperio. Con su virtud extraordinaria habia dejado atonitas a las cortes de Madrid, Florencia, Pavia, Mantua… y a pesar de ello no se sentia atraido por tantas vanidades, y solia repetir «¿Que es todo esto para la eternidad? Señor, ayudame a no olvidar nunca el fin para el cual me has creado».
Mientras estaba en Madrid, como paje en la corte de Felipe II, ante el altar de Nuestra Señora del Bueno Consejo, se siente llamado a ingresar en la Compañia de Jesus en el mismo dia de la Asuncion de 1583. Consigue el permiso de su padre que tanto se resistia y abdica el Principado en favor de su hermano. Se entrega del todo en el noviciado a adquirir las virtudes religiosas. No pierde nunca la presencia de Dios. Hasta quiere depsertar a cada hora durante la noche para renovarla. Hace grandes progresos en los estudios, pero antes de llegar al sacerdocio, a sus 23 años, volaba al cielo, fruto de su gran caridad. Era el 21 de junio de 1591.
Otros santos de hoy:
- San Terencio
- Santa Demetria
- San Rufino
- San Apolinar
- San Ciriaco
Fuente: El Santo de cada dia Por los hermanos sacerdoes: Justo y Rafael Ma. Lopez-Melus
