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Los Santos Ángeles y Arcangeles

Presentes a lo largo de la historia Ya en el Genesis , la primera pagina de la Biblia, aparecen los Ángeles. Cuando dios expulso del paraíso terrenal a Adan y a Eva, por su pecado: «Puso delante del jardín del Eden ángeles (querubines) para que guardaran el camino del árbol de la vida» (Gen 3,24). […]

Presentes a lo largo de la historia

Ya en el Genesis , la primera pagina de la Biblia, aparecen los Ángeles. Cuando dios expulso del paraíso terrenal a Adan y a Eva, por su pecado:

«Puso delante del jardín del Eden ángeles (querubines) para que guardaran el camino del árbol de la vida» (Gen 3,24).

Y en la ultima , el libro del Apocalipsis, los vemos también presentes, entonando junto con los demás bienaventurados himnos de alabanza a Dios:

«Y en la visión oi la voz de una multitud de ángeles alrededor del trono. Su numero era de miríadas de miríadas y millares de millares..:»(Ap 5,11).

En medio, en el punto culminante de la historia de Jesús, los ángeles no dejan de acompañarle. Su nacimiento lo anuncian ellos:

«Y el ángel del Señor se les apareció a los pastores y les dijo: No teman, pues les anuncio una gran alegría: les ha nacido en la ciudad de David un salvador, que es el Cristo Señor» (Lucas 2,8).

Y también fueron ellos los que anunciaron a las mujeres que se acercaron al sepulcro de Jesús su resurrección:

«El ángel del Señor bajo del Cielo, se dirigió a las mujeres y les dio: Se que buscan a Jesús, el Crucificado. No esta aquí, ha resucitado» (Mt 28,2).

Para algunos cristianos da la impresión de que ha disminuido el aprecio y la veneración a los ángeles. Pero la Biblia, y el mismo Jesús, hablan con frecuencia de ellos y les atribuyen un papel muy interesante en la vida de los creyentes. No somos nosotros los que hemos inventado la existencia de los ángeles, sino que nos ha sido revelada. Se nos ha dicho que son unos seres misteriosos, pero reales, que están en torno a Dios, sirviéndole y adorándole, y que son enviados para ayudar a los pueblos y a las personas. Ya en tiempos de Cristo había quien negaba la existencia de los ángeles, los saduceos, en contra de los fariseos, que se creían en ellos. Jesús tomo postura en esta discusión, y lo hizo claramente a favor de su existencia.

La palabra «ángel» viene del griego y significa «enviado, mensajero». A algunos de ellos la Biblia les llama «arcángeles» (= archi-angeles), que aparecen como los mas importantes y de los que se nos dice el nombre:

  • Miguel, «quien como Dios».
  • Gabriel, «fortaleza de Dios».
  • Rafael, «medicina de Dios».

Pero también se habla de querubines, serafines, tronos, dominaciones, potestades, principales, y los innumerables coros celestiales o coros de los ángeles. Aquí nos fijaremos solo en los ángeles en general.

 

Adoradores y servidores de Dios

 

La Biblia no nos dice «como son» los ángeles, o cual es su naturaleza. Lo que si nos dice es «que hacen» y «como actúan». Y lo primero que afirma es que son unos seres espirituales que tienen una relación muy estrecha con Dios, que le sirven, le adoran y le alaban:

«Bendecid al Señor, ángeles suyos héroes potentes, ejecutores de sus ordenes, en cuanto ois la voz de su palabra» (Salmo 103,20).

El libro de Daniel nos narra, con un lenguaje lleno de simbolismos y figuras, la visión de Dios sentado en el trono, y del Hijo del Hombre, a quien se le concede todo honor y poder. En torno a ese trono están los ángeles:

«Miles de millares le servían, miríadas de miríadas estaban en pie delante de el» (7,10).

También sirvieron a Jesús. Cuando, después de su ayuno y sus tentaciones en el desierto, le abandono el demonio.

«He aquí que se acercaron unos ángeles y le servían» (Mateo 4,11).

También en su crisis del huerto de los Olivos:

«Se le apareció un angel venido del cielo y le confortaba» (Lucas 22,43).

Cuando Jesús describe el final de los tiempos y su venida gloriosa, como Juez de la historia, habla también de la presencia de los ángeles:

«Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentara en su trono de gloria» (Mt 25,31)

En el dialogo con Natanael (= Bartolome), Jesús alude a unos seres misteriosos que suben y bajan sobre el Hijo del Hombre:

«Has de ver cosas mayores. Veras el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre » (Jn 1,50-51).

En la visión del Apocalipsis, ante el trono de Dios y alrededor de Cristo , el Cordero victoriosos, el vidente describe como los ángeles entonan un himno triunfal:

«Oi la voz de una multitud de ángeles alrededor del trono, de los vivientes y de los ancianos. Su numero era miríadas de miríadas y millares de millares, y decían con voz fuerte : Digno es el cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría»(Ap 5,11-12).

Esta es la primera misión que tienen los ángeles: servir a Dios y glorificarle. El lenguaje bíblico esta tomado del ambiente de las cortes reales: es el único modo de describir una realidad -la grandeza y gloria de Dios- que no sabemos expresar con palabras propias.

 

Enviado a ayudar a los hombres

 

En relación a los hombres, los ángeles aparecen como enviados por Dios para que protejan a determinadas personas o pueblos. Es verdad que la primera vez que aparece un ángel es para expulsar a nuestros primeros padres del paraíso terrenal, después de su pecado. Y también se nos habla del «ángel exterminador», como en la ultima plaga sobre Egipto en la noche de la liberación (Ex 12,23) Pero sobre todo se nos describe la misión benéfica que estos ángeles han recibido de Dios.

El arcángel Rafael, por ejemplo, acompaño durante su arriesgado viaje al joven Tobías, y luego además curo de su ceguera a Tobías padre.

Cuando Elias el profeta, perseguido por la reina Jezabel, huía por el desierto y agotado, se postro en tierra deseando morir, Dios le envío su ángel: «Un ángel le despertó y le dijo: levántate y come, porque el camino es largo para ti» (1 Reyes 19,5-7).

El ángel de Dios libra a los jóvenes que habían sido encerrados en el horno:

«Bendito sea Dios, que ha enviado a sus ángeles a librar a sus siervos (Daniel 3,28).

Y también libra a Daniel de la fosa de los leones:

«Mi Dios ha enviado a su ángel que ha cerrado la boca de los leones y no me han hecho ningún mal» (Daniel 6,23).

En el libro de los Hechos de los Apóstoles se habla repetidamente de los ángeles en su papel de protectores de la primera comunidad: liberando a los apóstoles de la cárcel (5,18-20), y mas tarde también a Pedro.

Jesús en sus parábolas, habla de como los ángeles se alegran por la conversión de un pecador, como se alegra la mujer que encuentra la moneda que había perdido:

«Del mismo modo, les digo, se produce una alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta» (Lc 15,10).

El salmista ya hablaba de la protección que Dios concede a los creyentes:

«No ha de alcanzarte el mal, que el dará orden a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos. Te llevaran en sus manos para que tu pie no tropiece en la piedra» (91, 10-12).

Pero todavía mejor lo resume la carta a los Hebreos:

«¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?»(1,14).

 

Anunciadores del mensaje de Dios

 

Muchas veces la misión de los ángeles es la de anunciar a las personas lo que Dios quiere y espra de ellas en su proyecto de salvacion:

  • un ángel se le aparece a Abrahan en el monte de Moria para decirle que Dios no quiere que sacrifique a su hijo Isaac (Gen 22,11).
  • el ángel Gabriel anuncia a Zacarias el nacimiento de Juan el Bautista, el que «preparara al Señor un pueblo bien dispuesto (Lc 1,11-17).
  • el mismo ángel Gabriel comunica a Maria que el Señor la ha elegido para ser la madre del Mesías (Lc 1,26-38).
  • también un ángel avisa a José que acepte la misión que Dios le encomienda para con Maria y Jesús, a quien ha de poner el nombre como padre de familia (Mt 1,20-21).
  • en la noche del nacimiento de Jesús, a los pastores que estaban cuidando sus rebaños: «se les presento el angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió en su luz, y les dijo: «No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo sera para todo el pueblo: ha nacido hoy en la ciudad de David un salvador, que es el Cristo Señor.. y de pronto se junto con el ángel una multitud del ejercito celestial, que alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres (Lc 2,9-14).

Esta es la misión que tienen los ángeles según la Biblia: son los servidores de Dios y los mensajeros que el envía a anunciarnos sus planes y para ayudarnos en el camino.

 

Los Nombres: Ángel, Ángela, Ángeles:

Ángel acostumbra a utilizarse como nombre masculino, y Ángela como femenino; los que llevan esos nombres celebran su onomástica en la fiesta de los Santos Ángeles Custodios, el 2 de octubre. Y luego existe el nombre femenino de Ángeles, pero las que lo llevan no celebran su onomástica el 2 de octubre, sino en la fiesta de Santa Maria de los Ángeles, el 2 de agosto; sobre esta fiesta , puede verse el recuadro de la pagina 21.

Cabe señalar, de todos modos, que el uso del Ángel como nombre de personas no se da en todas las lenguas. Por ejemplo, en alemán no se usa, Engel significa ángel, pero nadie se llama asi. Y en vasco se da una distinción: «Aingeru» se utiliza para designar a los seres celestiales pero no como nombre de persona, para las personas se utiliza «Gotzon» o también Anjel».

 

El ángel de la guarda

 

Puede parecernos un poco extraña ahora la concepción de que cada uno de nosotros tiene un ángel de la guarda. Tal vez asociamos esta idea con algunas oraciones o imágenes un poco ingenuas que se nos hicieron familiares en nuestra niñez. Y tendemos a olvidarnos de eso, como cuando dejamos de creer en los Reyes.

Por eso en la Biblia donde se basa esta creencia tradicional en la Iglesia de que los ángeles de Dios acompañan de un modo personalizado a los pueblos y a las personas:

  • a lo largo de la travesía del desierto, desde Egipto a la tierra prometida, el pueblo de Israel experimento la ayuda de Dios también por medio de su ángel: «He aquí que yo voy a enviar un ángel delante de ti para que guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado (Ex 23,20).
  • Jesús nos dice que los niños tienen sus ángeles: «Miren, no desprecien a uno de estos pequeños, pues les digo que sus ángeles en el cielo ven continuamente el rostro de mi Padre» (Mt 18,10).
  • cuando Pedro fue liberado de la cárcel y se presento en la casa donde estaban reunidos los discípulos, le salio a abrir la puerta una sirvienta, que fue corriendo a decir a los demás que estaba Pedro a la puerta, pero nadie le creyo: el comentario de algunos fue: «sera su ángel» (Hch 12,15).

De estos y de otros pasajes bíblicos se ha ido formando en la comunidad cristiana, y desde los primeros siglos, la creencia en los ángeles de la guarda o custodios. Cosa que ha ayudado en su camino a muchos cristianos.

 

Cuando nos acordamos de los ángeles

 

No es de extrañar que la comunidad cristiana, en su oración y en sus celebraciones haga memoria de estos ángeles que en la Biblia aparecen tan presentes y activos en la historia de la salvación. Los recordamos en muchos momentos.

En la Eucaristía

En la misa hay un momento en que nos unimos de un modo muy explicito a los ángeles para dirigir a Dios nuestra alabanza. Se puede decir que concelebramos con los ángeles la aclamación al Santo: «Por eso, innumerables ángeles en tu presencia, contemplando la gloria de tu rostro, te sirven siempre y te glorifican sin cesar. Y con ellos también nosotros, llenos de alegría aclamamos tu nombre cantando  : Santo…».

Cuando cantamos el Gloria a Dios en el cielo, decimos el himno que los ángeles entonaron en la noche de Navidad en Belen.

Cuando pedimos perdón a Dios en el Yo confieso, al comienzo de la misa, invocamos la ayuda de los santos y también de los ángeles: «Por eso ruego a Santa Maria  siempre virgen, a los ángeles y a los santos, y a ustedes hermanos, que intercedan por mi ante Dios nuestro Señor».

Al orar por los moribundos

Cuando oramos encomendando a Dios a un moribundo, decimos: «Al dejar esta vida, salgan a tu encuentro la Virgen Maria y todos los ángeles y santos … Salgan a tu encuentro, ángeles del Señor. Reciban su alma y preséntenla ante el Altisimo».

 

El las exequias

 

Cuando se nos muere un ser querido, le acompañamos con nuestra oración y lo encomendamos a Dios. En esa oracion, ademas de recordar a Cristo Jesús, pedimos la intercesión de la Virgen Maria y de los Santos. Y también la de los ángeles:

«Al paraíso te lleven los ángeles, a tu llegada te reciban los mártires y te introduzcan en la ciudad santa de Jerusalén».

En las exequias cristianas decimos otras oraciones en las que profesamos nuestra fe en los ángeles y pedimos su intercesión:

«Venid en su ayuda, santos de Dios, salid a su encuentro, ángeles del Señor, recibid su alma y presentadla ante el altísimo. Cristo que te llamo, te reciba y los ángeles te conduzcan al regazo de Abran».

 

En otros momentos de la liturgia

 

En el «Te Deum» que rezamos en los días mas festivos, nos sentimos unidos a los ángeles en nuestra alabanza:

«Los ángeles todos, los cielos y todas las potestades te honran. Los querubines y serafines te cantan sin cesar».

Al terminar la jornada, en la hora de Completas, nos encomendamos confiadamente a las manos de Dios recordando lo que prometía el Salmo 90:

«Porque a sus ángeles ha dado ordenes para que te guarden en tus caminos».

Cuando rezamos las Letanías de los Santos, después de invocar a la Virgen Maria, no nos olvidamos de invocar también a los ángeles, para que interceda por nosotros.

Cuando en la noche de Pascua entonamos el Exultet, el pregón jubiloso de la resurrección de Cristo, lo hacemos en compañía de los ángeles, que son los que mas se alegran:

«Exulten por fin los coros de los ángeles, exulten las jerarquías del cielo, y por la victoria de rey tan poderoso que las trompetas anuncien la salvación.

 

En sus fiestas

 

Antes de la reforma del calendario en 1969, recordábamos a san Miguel el 29 de septiembre; a san Gabriel el 24 de marzo, y a San Rafael el 24 de octubre. Ahora se han unificado las tres fiestas el 29 de septiembre.

El 2 de octubre celebramos la memoria de todos los  ángeles custodios.

En las oraciones de estas fiestas le pedimos a Dios que nos ayude por medio de estos seres misteriosos. Son textos que pueden servirnos de oración personal:

«Es justo darte gracias… y proclamar tus alabanzas por la creación de los ángeles y los arcángeles, objeto de tu complacencia. El honor que les tributamos manifiesta tu gloria, y la veneración que merecen es signo de tu inmensidad y excelencia sobre todas tus criaturas».

«Oh Dios, que en tu provincia amorosa te has dignado enviar para nuestra custodia a tus santos ángeles, concédenos vernos siempre defendidos por su protección y gozar eternamente de su compañía».

«Y concédenos que su continua protección nos libre de los peligros presentes y nos lleve a la vida eterna».

Dirígenos bajo la tutela de tus ángeles por los caminos de la salvación y de la paz».

En estas oración litúrgicas afirmamos muchas cosas de los ángeles. Que han sido creados por Dios y que son amados por el. Que en su providencia el los envía para que nos ayuden en nuestro camino. Le pedimos que nos siga guiando en esta vida y que , finalmente, nos haga gozar eternamente de la alegría del cielo con ellos.

 

Nuestra fe en los ángeles

 

A bastantes cristianos de ahora puede parecerles que la fe en los ángeles esta pasada de moda: porque la primacía de Cristo relativiza todo lo demás, o porque en una época científica no se puede recurrir a las intervenciones misteriosas de los ángeles, o porque han relacionado todo lo referente a ellos con un universo ingenuo e infantil.

Pero la biblia habla claramente de ellos. No podemos, pues, ignorar a esos seres a quienes no vemos, pero que la revelación y la fe de la iglesia nos dicen que existen y que influyen en bien nuestro. No se trata de darles mas importancia de la debida. Pero tampoco olvidarlos , empobreciendo la fe cristiana.

  1. Ahora bien, la existencia de los ángeles, aunque es verdad de fe, porque se basa plenamente en la Palabra de Dios, no es algo central en la fe de la Iglesia. Dios se nos ha hecho presente sobre todo, y de manera definitiva en su Hijo Cristo Jesús. Jesús es claramente superior a los ángeles.
    San Pablo afirma esta primacía absoluta de Cristo, cabeza y culmen de todo el cosmos, de la humanidad y también de los ángeles:
    «Cristo es imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación, porque en el fueron creadas todas las cosas en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles: todo fue creado por el y para el». (Col 1,15).
    También la carta a los Hebreos sobre todo en los capítulos 1 y 2 quiere demostrar como Jesús es superior a los ángeles. Pero esta primacía de Jesús no obsta a que también existan los ángeles. El mismo Jesús nos habla repetidamente de ellos, como cuando nos dice que los ángeles se alegran por la conversión de un pecador, o que un ángel llevo al pobre lázaro al cielo, o que en el juicio final el vendrá como Juez rodeado de todos sus ángeles.
  2. Otra observación a tener en cuenta es que, como son espíritus puros, los ángeles no se les puede representar de una manera adecuada. Por eso, los autores bíblicos y los artistas tienen que recurrir al lenguaje simbólico. Los imaginan como unos seres alados, para expresar su agilidad totalmente espiritual, y de color blanco y hermosisimos, para significar su pureza y santidad.
    Por eso hay que interpretar con cuidado este lenguaje bíblico o poético referido a los ángeles y sus representaciones plásticas, sin tomar al pie de la letra la descripción de su aspecto fenoménico.  Pero por mucho que haya que aplicar claves de interpretación y de géneros literarios bíblicos para estos pasajes, queda en pie la insistente afirmación de que estos ángeles no son seres mitológicos o meramente simbólicos (como podría ser Cupido con sus flechas o los «extraterrestres», tal como libremente nos los imaginamos). Los ángeles son reales, aunque misteriosos. La Biblia habla de ellos con imágenes accesibles a nuestra inteligencia, pero los presenta claramente como seres personales, espirituales, servidores de Dios y de los hombres.

 

La Biblia no se preocupa de decirnos cual es su naturaleza. Nos quiere describir mas bien la función que realizan al servicio de Dios o de los hombres. Su nombre mismo «ángel» apunta a lo que hacen y no tanto a lo que son.

Hablar de ángeles y arcangeles es hablar de Dios y de Cristo y de la salvacion que nos ofrecen. Es hablar de las formas variadas, misteriosas y amables que tiene Dios de ayudarnos en nuestro camino.

En los angeles experimentamos el amor que nos tiene Dios y su cercania que se nos manifiesta de muchas maneras. Creyendo en ellos, vemos mas claramente la unidad de tierra y cielo entre Dios Trino, Cristo, la Virgen y los Santos y nosotros, e incluso el mundo cosmico en el plan salvador de Dios.

Como estuvieron al lado de Cristo, desde su nacimiento hasta su Pascua, tambien su prescencia es activa y benefica para la comunidad elclesial. Cristo es el Mediador y Salvardor y Guia nuestro. Pero junto con el estan los angeles a los que con Origenes podriamos llamar los amigos del Novio. Y nos acompañan en nuestro camino como el angel Rafael acompaño a Tobias en el suyo.

 

Imitar a los angeles

 

Nos puede hacer mucho bien, para nuestra vida espiritual el recuerdo y la veneracion de los santos angeles. Su recuerdo nos invita a imitar sus actitudes:

  •  en nuestra relacion con Dios, nos enseñan a alabarle y a darle gracias por su amor; a orientar nuestra vida segun su voluntad y servirle fielmente en nuestra vida; ya que nos unimos a los angeles en el canto del Santo, deberiamos aprender a bendecir a Dios a lo largo de nuestra vida, como ellos.
  • En nuestra relacion con los demas: nos dan ejemplo para que ayudemos a los otros, protegiendoles del mal y echandoles una mano en sus necesidades, cuarndoles de sus penas y heridas.
  • Tambien nos enseñan a ser en la predicacion, en la catequesis, en el testimonio, propagadores de las buenas noticias de Dios, buenos mensajeros y evangelizadores como lo fueron ellos.

Esta es la mejor manera de creer en los angeles: alegrarnos de que Dios nos siga protegiendo a lo largo de nuestra vida, sobre todo en nuestra muerte, y aprender de ellos la leccion que nos dan, de alabar a Dios y ayudar a los que viven con nosotros.

 

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