Santo del 11 de noviembre: San Martín de Tours, obispo y ejemplo de caridad cristiana
Cada 11 de noviembre, la Iglesia recuerda a San Martín de Tours, obispo que destacó por su vida de oración, su espíritu misionero, su humildad y su extraordinaria caridad hacia los pobres.
San Martín fue primero soldado, después monje y finalmente obispo. Su vida estuvo marcada por una entrega constante al servicio de Dios y de los necesitados. Su ejemplo de generosidad, especialmente el conocido episodio en el que compartió su capa con un mendigo, lo convirtió en una de las figuras más representativas de la caridad cristiana.
¿Quién fue San Martín de Tours?
San Martín nació en Panonia, Hungría, en el año 316. Sus padres eran paganos. Estudió en Pavía, donde conoció el Cristianismo. Su padre, que era tribuno militar, para desviar a Martín de sus aspiraciones cristianas, le dirigió a la milicia.
Martín supo compaginar sus deberes militares con sus aspiraciones cristianas. Su vida fue ejemplar como monje y soldado: valentía y vida santa y caritativa.
San Martín de Tours y el milagro de la capa compartida
Siendo militar sucedió el hecho tan glosado en la iconografía. Era invierno, y al entrar en Amiens, encuentra un mendigo casi helado, sin ropa. Divide su clámide en dos partes y entrega una al pobre. Cristo se le aparece vestido con la media capa:
«Martín, catecúmeno, me has cubierto con este vestido».
Este acontecimiento se convirtió en uno de los episodios más conocidos de su vida y representa la caridad que caracterizó su camino hacia la santidad.
La conversión de San Martín y su vocación religiosa
Pronto recibe el bautismo. Deja la milicia para seguir a Cristo. San Hilario de Poitiers quiere ordenarle de diácono. Él se queda de exorcista.
Vuelve a su patria, convierte a su madre. De nuevo en Poitiers, funda Ligugé, auténtico monasterio misional.
Allí pasa once años, feliz en su ambiente, pues Martín fue «soldado por fuera, obispo a la fuerza, monje por gusto».
San Martín de Tours, elegido obispo contra su voluntad
Sulpicio Severo escribió Cartas y Diálogos y sobre todo la Vida de San Martín. Pocos libros habrán sido más leídos que éste, que ha servido de fuente para llevar por todas partes —a través de cantares y poemas, representaciones teatrales, la pintura y la escultura— la imagen de este Santo «el más popular y conocido de toda Europa».
Un historiador ha contado en Francia 3.667 parroquias dedicadas a San Martín, y 487 pueblos que llevan su nombre. Un buen número hay también en Alemania, Italia y España. Es simpático el párrafo en que Don Quijote enseña a Sancho la imagen de San Martín y le explica el caso de la capa.
Martín vivía feliz en Ligugé. Pero Tours se había quedado sin obispo, y el 371 los cristianos de Tours se apoderan de él y le imponen el obispado a la fuerza.
Establece cerca, para su humilde residencia, el monasterio de Marmoutiers, centro misionero de donde saldrán San Patricio y San Paulino de Nola.
La labor misionera de San Martín de Tours
Desde allí parte para sus agotadoras correrías apostólicas, durante 35 años, por toda la Galia.
Nada le retiene. Acusa a emperadores, reprime a los herejes, defiende a los débiles y a los condenados a muerte, realiza innumerables milagros, y entre ellos se le atribuye la resurrección de varios muertos.
Su fama es indescriptible. Es llamado «el apóstol de las Galias», y nadie hizo tanto como él por Francia católica —y San Gregorio de Tours le invoca como «Patrón especial del mundo entero».
La humildad y la caridad de San Martín
Tan intensos viajes apostólicos, tanta obra de caridad, hasta vaciarse totalmente, agotaron sus fuerzas físicas. Se veía morir. Sus discípulos le piden que no les deje huérfanos.
Martín contestó:
«Señor, si aún soy necesario, no rehúso el trabajo. Sólo quiero tu voluntad».
La liturgia comenta:
«¡Oh feliz varón, que ni temió morir, ni rehusó la vida!».
Los discípulos querían colocarle más cómodo.
«Dejadme así, les dijo, mirando al cielo, para dirigir mi alma en dirección hacia Dios».
El demonio no dejaba de importunarle.
«¿Qué haces ahí, gritó Martín, bestia sanguinaria? No hay nada en mí que te pertenezca, maldito. El seno de Abraham me espera».
Y entregó su alma a Dios.
Muerte de San Martín de Tours: 8 de noviembre del año 397
Era el 8 de noviembre del año 397.
Martín fue un asceta, un apóstol, un hombre de oración, muy influyente en toda la espiritualidad medieval. Su faceta principal, la caridad.
El gesto de Amiens, dar media capa, fue superado, cuando siendo obispo, entregó su túnica entera a un mendigo —gesto menos conocido—.
Sus mismos milagros, como los de Cristo, fueron milagros de caridad.
Pasó haciendo el bien.
¿Qué nos enseña la vida de San Martín de Tours?
La vida de San Martín de Tours presenta un testimonio de santidad basado en la caridad, la oración y el servicio a los demás.
Su trayectoria demuestra que la entrega a Dios puede manifestarse en distintas circunstancias de la vida. Primero como soldado, después como monje y finalmente como obispo, San Martín mantuvo su compromiso de ayudar a quienes más lo necesitaban.
Su gesto de compartir la capa con un mendigo expresa una enseñanza central de la vida cristiana: reconocer a Cristo en el prójimo necesitado.
Su humildad también se manifestó en la manera en que aceptó el episcopado, sin buscar honores, y en su disposición a continuar trabajando por la Iglesia incluso cuando sus fuerzas estaban agotadas.
Por ello, San Martín de Tours es recordado como un ejemplo de caridad cristiana, humildad y fidelidad a la voluntad de Dios.

