Evangelio de Hoy Domingo 22 de Febrero de 2026 y Lecturas de la Misa
Color Liturgico: Morado
primer domingo de cuaresma
Fiesta: Santo de Hoy
Primera Lectura
Del libro del Génesis: 2, 7-9; 3, 1-7
Después de haber creado el cielo y la tierra, el Señor Dios tomó polvo del suelo
y con él formó al hombre; le sopló en la nariz un aliento de vida, y el hombre
comenzó a vivir. Después plantó el Señor un jardín al oriente del Edén y allí
puso al hombre que había formado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda
clase de árboles, de hermoso aspecto y sabrosos frutos, y además, en medio del
jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
La serpiente era el más astuto de los animales del campo que había creado el
Señor Dios. Un día le dijo a la mujer: “¿Es cierto que Dios les ha prohibido
comer de todos los árboles del jardín?”.
La mujer respondió: “Podemos comer del fruto de todos los árboles del jardín,
pero del árbol que está en el centro, dijo Dios: ‘No comerán de él ni lo tocarán,
porque de lo contrario, habrán de morir’ ”.
La serpiente replicó a la mujer: “De ningún modo. No morirán. Bien sabe Dios
que el día que coman de los frutos de ese árbol, se les abrirán a ustedes los ojos y
serán como Dios, que conoce el bien y el mal”.
La mujer vio que el árbol era bueno para comer, agradable a la vista y
codiciable, además, para alcanzar la sabiduría. Tomó, pues, de su fruto, comió y
le dio a su marido, que estaba junto a ella, el cual también comió. Entonces se
les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos.
Entrelazaron unas hojas de higuera y se cubrieron con ellas.
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis
ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados. R.
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados. Contra
ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo. R.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus
mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo
espíritu. R.
Devuélveme tu salvación, que regocija, mantén en mí un alma generosa. Señor,
abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza. R.
Segunda Lectura
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 5, 12-19
Hermanos: Así como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el
pecado entró la muerte, así la muerte llegó a todos los hombres, por cuanto todos
pecaron.
Antes de la ley de Moisés ya había pecado en el mundo y, si bien es cierto que el
pecado no se imputa cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó desde
Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron con una transgresión
semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir.
Ahora bien, con el don no sucede como con el delito, porque si por el delito de
uno solo murieron todos, ¡cuánto más la gracia de Dios y el don otorgado por la
gracia de un solo hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos! Y con el
don no sucede como con las consecuencias del pecado de uno solo, porque
ciertamente la sentencia, partiendo de uno solo, lleva a la condenación, pero la
obra de la gracia, partiendo de muchos delitos, se resuelve en justificación.
En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte, por un solo hombre, ¡con
cuánta más razón los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la
justicia, reinarán en la vida por uno solo, Jesucristo.
Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la
condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura para todos los
hombres la justificación, que da la vida. En efecto, así como por la
desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así
también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos.
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca
de Dios. R.
Evangelio de Hoy Domingo 22 de Febrero de 2026
Del santo Evangelio según san Mateo: 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado
por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo
hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: “Si tú eres el Hijo de Dios,
manda que estas piedras se conviertan en panes”. Jesús le respondió: “Está
escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de
la boca de Dios”.
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del
templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito:
Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que
no tropiece tu pie en piedra alguna”. Jesús le contestó: “También está escrito: Notentarás al Señor, tu Dios”.
Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza
de todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras y me
adoras”. Pero Jesús le replicó: “Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás
al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás”.
Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Reflexion del Evangelio de Hoy
En la vida de cada persona o comunidad hay muchas provocaciones al pecado.
Experimentarlas no nos hace malvados (evitar sólo algunas tampoco nos vuelve
perfectos), sino que todas ellas están en el camino de la maduración espiritual.
Pero aceptemos que hay de tentaciones a tentaciones, y démosle a a cada una su
justo valor.
Las tentaciones que Jesús superó cuando se fue al desierto son determinantes, y
por esto mismo, universales. Mateo no menciona unas cuantas, sino las tres
tentaciones: el apetito de la carne en contra del espíritu, la vanidad de poner a
Dios a prueba y la ambición de poder. El tres es un número simbólico que en
muchas culturas indica totalidad, o al menos una realidad bastante bien descrita
y completa. Con razón el gran escritor F. Dostoyevski, en su novela Los
hermanos Karamazov, afirmaba que “en estas tres tentaciones están condensadas
todas las contradicciones indisolubles de la naturaleza humana”, indicando que
todos de algún modo las tenemos, o si se prefiere, las padecemos.
Ahora bien, estas tentaciones son generadoras de muchos males, pues están en la
raíz de cualquier pecado que se piensa o se comete. Si alguien cede a la
seducción de un estilo de vida materialista, sacrificando el hambre de Dios, el
apetito de dignidad y esperanza, ¿cuántos actos contrarios a la voluntad del
Padre no cometerá? Si caemos en la tentación y hacemos de Dios un ídolo, para
manipularlo a nuestro antojo, ¿cuánto se debilitará nuestra fe, intentando
justificar malas acciones? Por último, ¿no es verdad que hacemos mucho daño
cuando nos cautiva la búsqueda del poder, como un arma para dominar y sobajar
a los demás, ya sea física o simbólicamente?
Hagamos silencio interior y busquemos algunas formas de superar cada una deestas tentaciones, pues en la medida en que cultivemos el silencio, la oración y la
solidaridad, lograremos vencerlas y caminar más libres hacia Dios.
