Evangelio de Hoy Domingo 7 de Septiembre de 2025 – Lecturas de la Misa
XXIII Domingo del Tiempo Ordinario: Verde
Las lecturas de este domingo nos invitan a reflexionar sobre el lugar que ocupa Dios en nuestra vida. Jesús, al ver a una multitud que lo sigue, no oculta la verdad: caminar con Él exige entrega total, firmeza de corazón y una decisión consciente que va más allá de la emoción del momento. El Evangelio según san Lucas (14, 25-33) presenta tres exigencias que definen al verdadero discípulo: amar a Cristo por encima de todo, cargar con la propia cruz y estar dispuesto a desprenderse incluso de los bienes materiales.
La Sabiduría nos recuerda que, aunque los caminos de Dios son insondables, Él mismo ha querido darse a conocer en la historia de la salvación y, de manera plena, en Jesucristo. Gracias a Él ya no hablamos de un Dios lejano e inaccesible, sino de un Padre que se ha revelado con rostro humano y nos ha mostrado su voluntad.
Finalmente, la carta a Filemón ilumina la novedad que trae la fe: una fraternidad que supera divisiones y abre camino a una verdadera dignidad para todos. Así, el seguimiento de Jesús no solo transforma la vida personal, sino que impulsa a una renovación profunda en la sociedad desde la fe y el amor.
Primera Lectura del Domingo 7 de Septiembre de 2025
Del libro de la Sabiduría 9, 13-19
¿Quién es el hombre que puede conocer los designios de Dios? ¿Quién es el que puede saber lo que el Señor tiene
dispuesto? Los pensamientos de los mortales son inseguros y sus razonamientos pueden equivocarse, porque un cuerpo
corruptible hace pesada el alma y el barro de que estamos hechos entorpece el entendimiento. Con dificultad conocemos lo que hay sobre la tierra y a duras penas encontramos lo que está a nuestro alcance. ¿Quién podrá descubrir lo que hay en el cielo? ¿Quién conocerá tus designios, si tú no le das la sabiduría, enviando tu santo espíritu desde lo alto?
Sólo con esa sabiduría lograron los hombres enderezar sus caminos y conocer lo que te agrada. Sólo con esa sabiduría
se salvaron, Señor, los que te agradaron desde el principio. Palabra de Dios.
Salmo del Domingo 7 de Septiembre de 2025
Del salmo 89
R. Tú eres, Señor, nuestro refugio.
Tú haces volver al polvo a los humanos, diciendo a los mortales que retornen. Mil años para ti son como un día que ya pasó; como una breve noche. R.
Nuestra vida es tan breve como un sueño; semejante a la hierba, que despunta y florece en la mañana y por la tarde se marchita y se seca. R.
Enséñanos a ver lo que es la vida y seremos sensatos. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo? R.
Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será la vida toda. Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos, puedan mirar tus obras y tu gloria. R.
Segunda Lectura del Domingo 7 de Septiembre de 2025
De la carta del apóstol san Pablo a Filemón 9b-10. 12-17
Querido hermano: Yo, Pablo, ya anciano y ahora, además, prisionero por la causa de Cristo Jesús, quiero pedirte algo en
favor de Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado para Cristo aquí, en la cárcel. Te lo envío. Recíbelo como a mí mismo. Yo hubiera querido retenerlo conmigo, para que en tu lugar me atendiera, mientras estoy preso por la causa del Evangelio. Pero no he querido hacer nada sin tu consentimiento, para que el favor que me haces no sea como por obligación, sino por tu propia voluntad. Tal vez él fue apartado de ti por un breve tiempo, a fin de que lo recuperaras para siempre, pero ya no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como hermano amadísimo. Él ya lo es para mí. ¡Cuánto más habrá de serlo para ti, no sólo por su calidad de hombre, sino de hermano en Cristo! Por tanto, si me consideras como compañero tuyo, recíbelo como a mí mismo. Palabra de Dios.
Evangelio de Hoy Domingo 7 de Septiembre de 2025
Del Santo Evangelio segun San Lucas 14, 25,33
25 Junto con Jesús iban grandes multitudes. Entonces, dirigiéndose a ellos, les dijo:
26 «Si alguno viene a mí y no me ama más que a su padre y a su madre, que a su mujer y a sus hijos, que a sus hermanos y a sus hermanas y más que a su propia vida, no puede ser mi discípulo.
27 El que no carga su cruz y viene detrás de mí no puede ser mi discípulo.
28 ¿Quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se sienta antes a calcular si tiene lo suficiente para terminarla?
29 De lo contrario, una vez que puso los cimientos y no pudo acabarla, todos quienes lo vean comenzarán a burlarse de él
30 y dirán: “Este es un hombre que empieza a construir y no puede concluir”.
31 ¿Hay algún rey que, cuando sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes a calcular si con diez mil soldados puede presentar batalla al que viene con veinte mil?
32 Y, si no puede, cuando todavía el otro está lejos, le envía una delegación para proponerle un tratado de paz.
33 De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo».
Reflexion del Evangelio de Hoy de la Iglesia de America
14,25-33. Ser discípulo de Jesús es mucho más que ir tras de él solo para escucharlo. Para ser discípulo es necesario afrontar las renuncias exigidas por él. Estas renuncias se recogen en tres frases terminadas de la misma manera: quien no puede asumir lo que Jesús le pide «no puede ser mi discípulo» (14,26.27.33). La primera renuncia que pide Jesús es amarlo más que a la propia familia (14,25-26). En realidad se dice: «Si alguno no odia a su padre y a su madre…» (14,26), pero esta es una forma de expresarse de aquel tiempo. En hebreo, odiar también significa «amar menos». La segunda renuncia (14,27) es cargar con el oprobio y el sufrimiento que puede significar el seguimiento de Jesús de Nazaret, partiendo del desgarro de optar por Jesús cuando la familia se opone y rechaza al Mesías. La tercera renuncia (14,33) es a todas las posesiones o bienes con tal de seguir a Jesús itinerante, que va de pueblo en pueblo anunciando el Reino de Dios. Lucas nos ofrece modelos de discípulos dispuestos a vender sus bienes y sus campos para seguir al Señor (Hch 2,45; 4,34-37), aunque también antimodelos, como el de Judas, quien con los bienes adquiridos por la traición de Jesús se compra un campo (1,18). El contraste es notable, pues, a diferencia del discípulo que deja bienes para seguir al Señor, Judas deja al Señor en manos de quienes buscan matarlo para adquirir bienes materiales. Más adelante, Lucas volverá a insistir sobre la renuncia a todos los bienes como condición para ser discípulo (Lc 18,22.29). La tercera renuncia se introduce con dos preguntas que invitan a reflexionar antes de dejar todos los bienes para seguir a Jesús (14,28.31). La decisión es tan importante que no hay que tomarla dejándose llevar por entusiasmos esporádicos o compromisos pasajeros sin medir las reales consecuencias del seguimiento de Jesús. El que se dispone a ser discípulo debe discernir si se comprometerá seriamente o solo será un discípulo de tiempo parcial, discipulado destinado al fracaso.
