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Efectos de la muerte de Jesús

Efectos de la muerte de Jesús Efectos en la naturaleza Con ligeras variantes, los Sinópticos consignan sucintamente algunos efectos inmediatos a la Muerte de Jesús: Efectos en el centurion presente Me 15,39 y Lc23,47-48 relatan la confesión del centurión ante Jesús en la cruz. Mt 27,54 añade al centurión otros de la guardia. No pocos […]

Efectos de la muerte de Jesus

Efectos de la muerte de Jesús

Efectos en la naturaleza

Con ligeras variantes, los Sinópticos consignan sucintamente algunos efectos inmediatos a la Muerte de Jesús:

  • 1) La tierra se oscurece porque se eclipsa el sol (Le 23,44-45a).
  • 2) La tierra tiembla y se parten las piedras (Mt27,51b).
  • 3) Se abren sepulcros y resucitan cuerpos (Mt27,52-53).
  • 4) El velo del Templo se rasga de arriba abajo (Mt27,5 la; Me 15,38; Le 23,45b).
  • 5) En cuanto a 1), había sido anunciado por el profeta Amós como juicio de condena en «el Día del Señor» (Am 8,3). El 2) indicaba ya en el AT algunos de los acontecimientos escatológicos, que se producirían con la intervención final de Dios (cfr. p. ej., Is 13,13; Am 8,8; Ioel2,l0; 4,16). El 3) expresa el cumplimiento de algunas profecías relativas a la resurrección de los cuerpos (cfr. Is caps. 24-27 y Dan caps. 10-12) El 4) quiere significar el fin de la misión del antiguo Templo de Jerusalén y el comienzo de una nueva era en la historia de la salvación, precisamente por la Muerte de Jesús. Con todo ello, la tradición de los Sinópticos quiere evidenciar que la Muerte de Jesús sella el ocaso del viejo mundo y anuncia la aurora del nuevo.

Efectos en el centurion presente

Me 15,39 y Lc23,47-48 relatan la confesión del centurión ante Jesús en la cruz. Mt 27,54 añade al centurión otros de la guardia. No pocos exegetas ven en las palabras del centurión recogidas por Marcos y Lucas una conclusión teológica, especialmente de Marcos: Así como había iniciado su libro con las palabras: Comienzo del Evangelio de Jesucristo Hijo de Dios (Me 1,1), terminaba con la confesión del oficial romano: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios (Me 15,39). Otra cuestión es qué alcance tenían esas
palabras en la conciencia del oficial romano.

Efectos en las piadosas mujeres

Mt27,55-56 y Me 15,40-41 reportan la presencia, «desde lejos», de «muchas» mujeres ante Jesús en la cruz, y mencionan el nombre de algunas de ellas. Le 23,49 añade a la presencia de las mujeres la de «todos los conocidos (hoi gnostoí) de Jesús». Pero no especifica más. No sabemos, pues, quiénes eran.

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