Evangelio de Hoy Martes 21 de Abril de 2026 y Lecturas de la Misa
Color Liturgico: Blanco
San anselmo Nació en el norte de Italia. Fue monje en Bec de Normandia
Santoral: San Anselmo , San Roman
y después arzobispo de Canterbury. Durante toda su vida
buscó ardientemente a Dios, el ser perfecto, investigando
a la luz de la inteligencia y de la fe. Y, aun siendo un alma
contemplativa, supo combatir para defender la libertad de
la Iglesia (1033-1109).
Primera Lectura
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 7, 51–8, 1a
En aquellos días, habló Esteban ante el sanedrín, diciendo: “Hombres de cabeza dura, cerrados de corazón y de oídos. Ustedes resisten siempre al Espíritu Santo; ustedes son iguales a sus padres. ¿A qué profeta no persiguieron sus padres? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del justo, al que ahora ustedes han traicionado y dado muerte. Recibieron la ley por medio de los ángeles y no la han observado”. Al oír estas cosas, los miembros del sanedrín se enfurecieron y rechinaban los dientes de rabia contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, miró al cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios, y dijo: “Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”. Entonces los miembros del sanedrín gritaron con fuerza, se taparon los oídos y todos a una se precipitaron sobre él. Lo sacaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearlo. Los falsos testigos depositaron sus mantos a los pies de un joven, llamado Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban repetía esta oración:
“Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después se puso de rodillas y dijo con fuerte voz: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. Diciendo esto, se durmió en el Señor. Y Saulo estuvo de acuerdo en que mataran a Esteban. Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya.
Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio, la muralla que me salve. Tú, que eres mi fortaleza y mi defensa, por tu nombre, dirígeme y guíame. R.
En tus manos encomiendo mi espíritu y tú, mi Dios leal, me librarás. En ti, Señor, deposito mi confianza y tu misericordia me llenará de alegría. R.
Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame, por tu misericordia; cuídame, Señor, y escóndeme junto a ti, lejos de las intrigas de los hombres. R.
Aclamacion antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan de la vida, dice el Señor; el que viene a mí ya no tendrá hambre.
R. Aleluya.
Evangelio de Hoy Martes 21 de Abril de 2026
Del santo Evangelio según san Juan 6, 30-35
En aquel tiempo, la gente le preguntó a Jesús: “¿Qué señal vas a realizar tú, para que la veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo”. Jesús les respondió: “Yo les aseguro: No fue Moisés quien
les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo”. Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les contesta: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”.
Palabra del Señor
Reflexion del Evangelio de Hoy
Jesús ha apenas aclarado a sus oyentes: «La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien Él ha enviado». De ahí surge, espontanea,
la pregunta: «¿Qué señal vas a realizar tú, para que la veamos y podamos creerte?». Es entonces cuando se introduce muy oportunamente un tema básico: el del «maná» que –en momentos críticos, durante la travesía del desierto– avaló a Moisés como profeta enviado por Dios. Jesús instruye a la gente acerca de la verdadera naturaleza del «pan del cielo», el único capaz de satisfacer, en definitiva, el hambre y la sed de quien aspira a llega a la fe.
