Hoy vamos a meditar el Salmo 31 con la Biblia Catolica, donde podemos hacer oracion poniendo siempre nuestra confianza en dios.
Este salmo es una expresion profunda de Entrega a Dios, de reconocimiento y fidelidad divina. Un llamano a los fieles a mantener la esperanza. Vamos a descubrir el mensaje espiritual del Salmo 31, explorando su significado, estructura, aplicaciones pastorales y cómo podemos orar con él hoy en día.
Salmo 31 Biblia Católica de Jerusalén
1 Al maestro de Coro. Salmo de David.
salmo 31 biblia catolica de JERUSALÉN
2 En ti , Señor me refugio: que nunca quede avergonzado; líbrame con tu justicia.
3 Prestame atencion; apresúrate a socorrerme. Muéstrate como una roca en la que me refugie, como una fortaleza que me salve,
4 porque tu eres mi roca y fortaleza; por el honor de tu nombre me guías y conduces.
5 Me sacaras de la red que me han tendido, porque tu eres mi refugio.
6 Yo pongo mi espíritu en tus manos: porque tu me rescatas, Señor , Dios fiel.
7 Detesto a los que rinden culto a los ídolos y pongo mi confianza en el Señor.
8 Me gozo y me alegro por tu amor. Porque viste mi aflicción y conociste mi angustia.
9 No me pusiste en manos del enemigo, sino que abriste ante mis pasos un camino amplio.
10 Compadecete de mi, Señor, porque estoy angustiado; por el dolor se consumen mis ojos, mi alma y mis entrañas.
11 Mi vida se extingue en la tristeza, y mis años, en lamentos; mi fuerza decae por mi desgracia, y mis huesos se consumen.
12 Soy la burla de mis adversarios y de todos mis vecinos. Para mis conocidos soy un espanto, y huyen de mi si me encuentran por la calle.
13 Me dejaron olvidado como a un muerto; soy como una vasija hecha pedazos.
14 Oigo la calumnia que propala la multitud y las amenazas por todas partes. Se reunen para hacer planes contra mi y traman quitarme la vida.
15 Pero yo Señor, pongo mi confianza en ti y confieso que tu eres mi Dios.
16 Mi suerte esta en tus manos. Líbrame del poder de mis enemigos y perseguidores.
17 Que tu rostro resplandezca sobre tu servidor. Sálvame, por tu amor.
18 No permitas , Señor, que yo quede avergonzado por haber clamado a ti. Pero que queden avergonzados los malvados y bajen mudos a la morada de los muertos.
19 Que enmudezcan los labios mentirosos que dicen las insolencias contra el justo con soberbia y desprecio.
20 Que grande es tu bondad. Tu la reservas para los que te temen y la concedes a los que se refugian en ti a la vista de la gente.
21 al amparo de tu presencia tu los proteges de las intrigas humanas y los resguardas de las lenguas insidiosas.
22 Bendito sea el Señor, que me mostró su amor en el tiempo de la angustia.
23 En mi desconsuelo llegue a decir: He sido excluido de tu presencia. Tu, en cambio, oias mi voz suplicante cuando pedía tu ayuda.
24 Amen al señor, todos sus fieles. El Señor protege al que es fiel, pero da su merecido al que procede con soberbia.
25 Sean fuertes y tengan valor todos los que esperan en el Señor.
Salmo 31 para Descargar

¿Dónde se encuentra el Salmo 31 en la Biblia Catolica?
El Salmo 31 forma parte del Libro de los Salmos, que es el libro de oración por excelencia en la Sagrada Escritura. Puedes encontrarlo en la Biblia de Jerusalén y en cualquier versión católica bajo el título:
Salmo 31 (30 en numeración hebrea): «En tus manos encomiendo mi espíritu»
Estructura del Salmo 31
El Salmo se puede dividir en varias secciones:
- Invocación y confianza (vv. 1-6):
David se dirige a Dios como su roca y su refugio. Reconoce que solo en el Señor puede encontrar salvación. - Expresión de angustia (vv. 7-14):
El salmista se encuentra afligido, rechazado por los suyos, y acosado por enemigos. Aquí se revela la vulnerabilidad del alma humana. - Renovación de la confianza (vv. 15-17):
A pesar del sufrimiento, David proclama: «En tus manos están mis días», una afirmación de fe en la Providencia divina. - Súplica final y alabanza (vv. 18-25):
Termina con una súplica por la justicia de Dios, y una exhortación a los fieles a mantenerse firmes: «Sean fuertes y valientes de corazón los que esperan en el Señor.»
Frases Clave del Salmo 31
«A ti, Señor, me acojo, no quede yo nunca defraudado.» (v. 2)
«En tus manos encomiendo mi espíritu.» (v. 6)
«Tú has visto mi aflicción, has atendido a la angustia de mi alma.» (v. 8)
«Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericordia.» (v. 17)
«Sean fuertes y valientes de corazón los que esperan en el Señor.» (v. 25)
¿Qué nos enseña el Salmo 31?
1. La oración en la tribulación
El Salmo 31 muestra que no debemos esconder nuestras penas o dudas ante Dios. Al contrario, somos llamados a expresarlas con confianza filial. David no oculta su miedo ni su dolor, pero tampoco su fe.
2. La confianza total en Dios
La frase «En tus manos encomiendo mi espíritu» fue pronunciada por Jesús en la cruz (Lc 23,46), lo que revela la profundidad escatológica del salmo. No es sólo una oración de David, sino una profecía mesiánica que se cumple en Cristo.
3. La misericordia divina como refugio
Dios es «refugio» y «roca», imágenes poderosas que evocan protección y estabilidad. Este salmo anima al fiel a no desesperarse, incluso cuando se sienta rechazado, calumniado o solo.
Aplicación pastoral y espiritual del Salmo 31
El Salmo 31 puede ser usado en diversos momentos:
- Durante enfermedades o crisis personales
- En la oración de intercesión por los perseguidos o marginados
- En la liturgia del Viernes Santo
- Como oración nocturna o de entrega total a Dios
Salmo 31 y la Tradición Católica
En el Catecismo de la Iglesia Católica:
El «En tus manos encomiendo mi espíritu» es citado en el Catecismo (n. 2605) como una de las últimas palabras de Cristo, modelo supremo de confianza en el Padre hasta el final .
En la vida de los santos:
San Esteban, primer mártir, se inspira en este salmo al entregar su vida (cf. Hch 7,59). Santa Teresa de Jesús también lo meditaba en su entrega al Señor: «Muero porque no muero.»
¿Cómo orar con el Salmo 31?
1. Léelo en voz alta, lentamente, interiorizando cada palabra.
2. Repite como jaculatoria:
«En tus manos encomiendo mi espíritu, tú, Dios leal, me librarás.»
3. Úsalo como examen de conciencia, preguntándote:
- ¿Confío realmente en Dios?
- ¿Le entrego mis sufrimientos o los cargo solo?
- ¿Soy testimonio de esperanza para los demás?
El Salmo 31 nos enseña que, aunque vivamos momentos de oscuridad, rechazo o angustia, siempre podemos acudir al Señor con confianza. Él escucha, salva, consuela y nunca abandona. Es una invitación a depositar nuestra vida entera en manos de un Dios que es roca firme y refugio eterno.
