¿Que es la Biblia?
La palabra Biblia viene del griego ‘biblios’ que significa libro. Es una colección de antiguas escrituras acerca de Dios (Yahve). Es la Palabra de Dios, su revelación o manifestación en la vida historia de la humanidad. esta revelación la encontramos en la Sagrada Escritura, que consta como ya lo mencionamos de dos partes relacionadas entre si : el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.
Testamento significa acuerdo, alianza o pacto. Por ello, el Antiguo Testamento es la Antigua Alianza y Nuevo Testamento, la Nueva Alianza.
Escrituras significa Sagradas Escrituras.
Antiguamente, se le llamaba la Escritura o Las Escrituras, después, ha venido recibiendo otros nombres, como: Libros Santos, Libros Sagrados, Sagrada Letra, Palabra de Dios, etc. Actualmente, el nombre mas usual parece ser el de Biblia, santa Biblia o Sagrada Biblia. Los católicos utilizan este ultimo.
La Biblia, como lo indica su nombre, es la colección de libros escritos por diferentes autores en lenguas, épocas y estilos literarios distintos. Puede afirmarse que la Biblia es, en miniatura, la biblioteca religiosa de un pueblo, recopilada en un solo volumen.
La Biblia encierra toda la historia de la revelación divina, es decir, «la manifestación que Dios hace de si mismo y del misterio de su voluntad, misterio que no es otra cosa que su plan de salvación para todos los hombres» (Vaticano II).
¿Quien escribió la Biblia?
La biblia no cayo del cielo. es el resultado de la vida del pueblo judío, como pueblo de Dios. Inicialmente, los judíos conservaron en su memoria, durante muchos años, los acontecimientos mas importantes de su historia. Después, esta historia paso a ser parte de la tradición oral: sus luchas, sus reflexiones, sus oraciones, sus cantos, su experiencia de fe vivida, y la interiorización del acontecer diario frente al continuo actuar de Dios en su vida, fueron transmitidos oralmente de generación en generación. Así, estos acontecimientos se recopilaron en varios escritos, que podían ser historias, discursos, poesias, oraciones, refranes o cartas. Toda esta literatura estaba inspirada en la fe del único Dios que les revelaba: «Yo estaré siempre con ustedes». La biblia fue escrita por varios autores, en su mayoría hebreos, algunos muy conocidos, pero siempre bajo la experiencia profunda de la presencia de Dios en sus vidas.
¿Cuando se escribió la Biblia?
La Biblia no se escribió en un solo momento, ni en una época determinada. Tampoco se escribió para una persona. Todos los libros que hoy conocemos como Biblia corresponden a momentos históricos y a experiencias de fe, vividas por cada persona y por su pueblo.
Para tener una aproximación histórico-temporal, la Biblia fue escrita desde el siglo 9 a. de C., hasta el siglo 1 d. de C. (el Apocalipsis o Libro de las Revelaciones es el ultimo libro escrito en la Biblia). En la Biblia, hay libros muy antiguos y otros mas recientes. Aunque la redacción de los libros de la Biblia transcurre durante casi un milenio, entre todos ellos hay una admirable continuidad y armonía, que refuerza la convicción de que Dios inspiro y acompaño a los autores.
El pueblo de la Biblia, el pueblo judío, vivía en el Medio Oriente, cerca del mar Mediterráneo. Este sitio corresponde a un pequeño país llamado Israel o Canaan, también conocido como Palestina. Era el pueblo de los descendientes de Abraham llamados, además, hebreos.
La Biblia fue escrita para ayudar a entender mejor el sentido de la vida y para poder percibir la presencia de la Palabra de Dios dentro de la realidad, es el libro de la comunidad. Es Dios quien, a través de ella, anima y orienta a un pueblo para que continúe viviendo y para que no se desanime nunca.
Es decir, que la Biblia se constituye en un proyecto de salvación de cada hombre y de la humanidad en general.
Contenido de la Biblia
Aproximadamente en el año 600 a. de C., el profeta Esdras inicia el proceso de recopilacion de los escritos pasados, recogiendolos y clasificandolos de acuerdo con la Ley o Pentateuco. Estos libros son los primeros cinco de la Biblia, que casi todos conocemos: Genesis, Exodo, Levitico, Numeros y Deuteronomio.
Abreviaturas de los Libros de la Biblia Católica
Antiguo Testamento
- Gn – Libro del Genesis
- Ex – Libro del Exodo
- Lv – Libro del Levitico
- Nm – Libro de los Numeros
- Dt – Libro del Deutoronomio
- Jos – Libro de Josue
- Jc – Libro de los Jueces
- Rt – Libro de Rut
- 1 S – Primer Libro de Samuel
- 2 S – Segundo Libro de Samuel
- 1 R – Primer libro de los Reyes
- 2 R – Segundo Libro de los Reyes
- 1 Cro – Primer Libro de las Cronicas
- 2 Cro – Segundo Libro de las Cronicas
- Esd – Esdras
- Ne – Libro de Nehemias
- Tb – Libro de Tobias
- Jdt – Libro de Judit
- Est – Libro de Esther
- Jb – Libro de Job
- Sal – Libro de los Salmos
- Pr – Libro de los Proverbios
- Ec (Qo) – Libro de Eclesiastes
- Cr – Libro el Cantar de los Cantares de Salomon
- Sb – Libro de la Sabiduria
- Ecl (Si) – Libro del Eclesiastico
- Is – La profecia de Isaias
- Jr – La profecia de Jeremias
- Lm – Libro de las Lamentaciones del profeta Jeremias
- Ba – La profecia de Baruc
- Ez – La profecia de Ezequiel
- Dn – La profecia de Daniel
- Os – La profecia de Oseas
- Jl – La profecia de Joel
- Am – La profecia de Amos
- Ab – La profecia de Abdias
- Jon – La profecia de Jonas
- Mi – La profecia de Miqueas
- Na – La profecia de Nahum
- Ha – La profecia de Habacuc
- So – La profecia de Sofonias
- Ag – La profecia de Ageo
- Za – La profecia de Zacarias
- Ml La profecia de Malaquias
- 1 M – Primer Libro de los Macabeos
- 2 M – Segundo Libro de los Macabeos
Nuevo Testamento
- Mt – El Santo Evangelio segun San Mateo
- Mc – El Santo Evangelio segun San Marcos
- Lc – El Santo Evangelio segun San Juan
- Hch – Hechos de los Apostoles
- Rm – Epistola (Carta) de San Pablo a los Romanos
- 1 Co – Primera Epistola de San Pablo a los Corintios
- 2 Co – Segunda Epistola de San Pablo a los Corintios
- Ga – Epistola de San Pablo a los Galatas
- Ef – Epistola de San Pablo a los Efesios
- Flp – Epistola de San Pablo a los Filipenses
- Col – Epistola de San Pablo a los Colosenses
- 1 Ts – Primera Epistola de San Pablo a los Tesalonicenses
- 2 Ts – Segunda Epistola de San Pablo a los Tesalonicenses
- 1 Tm – Primera Epistola de San Pablo a Timoteo
- 2 Tm – Segunda Epistola de San Pablo a Timoteo
- Tt – Espistola de San Pablo a Tito
- Flm – Epistola de San Pablo a Filemon
- Hb – Epistola de San Pablo a los Hebreos
- St – Epistola Catolica de Santiago
- 1 P – Primera Epistola de San Pedro
- 2 P – Segunda Epistola de San Pedro
- 1 Jn – Primera Epistola de San Juan
- 2 Jn – Segunda Epistola de San Juan
- 3 Jn – Tercera Epistola de San Juan
- Jd – Epistola Catolica de San Judas
- Ap – Libro del Apocalipsis (Revelacion del Apostol San Juan)
¿En que orden conviene leer la Sagrada Biblia?
La Biblia no fue compilada en orden cronológico. Las primeras palabras que se escribieron no fueron Gensis 1-1. Así como la parte mas antigua del Nuevo Testamento no es el Evangelio de San Mateo.
Es conveniente, al leer la Biblia, entender primero el contexto general de tiempo y circunstancias en los que cada libro vio la luz. La mayor parte de los libros de la Biblia paso por un largo proceso de revisión, y en algunos casos de censura, a medida que generaciones sucesivas iban incluyendo sus experiencias en las palabras recibidas de su predecesores.
Los sabios han descubierto que el orden mas conveniente para entender y gustar las Sagradas Escrituras es este:
- Los Evangelios: San Lucas, el evangelista que emplea una forma mas sencilla, San Mateo, el mas pedagógico, San Juan, el mas espiritual, San Marcos, el mas resumido.
- Los Hechos de los Apóstoles: consiste en una narración bella y fácil acerca de los primeros tiempos de la Iglesia.
- Genesis y Exodo.
- Samuel y el libro de los Reyes.
- Tobias y Judith.
- Salmos: señalando los que mas nos gusten, para volverlos a leer.
- El libro de los Proverbios: señalando las frases que mas nos impresionen, para releerlas otras veces.
- Libro del Eclesiastico: de Ben Sira, señalando también aquellos concejos que nos parecen hermosos.
- La carta de Santiago: es una carta fácil de entender y, por su contenido, gusta. Busquémosla en el índice de la Sagrada Biblia y leámosla. Su lectura es provechosa.
- Las cartas de San Pablo: la primera vez, puede leerse únicamente la parte final de cada carta ( que es mas fácil de entender). Después ya pueden leerse las cartas completas. En cada una de estas cartas, señalemos frases que mas nos gusten. San Pablo tiene frases especiales que no se olvidaran, o que necesitamos volver a leer.
¿Porque es tan importante leer la Sagrada Biblia Católica?
Es importante leer la Sagrada Biblia, porque en ella encontramos diversas manifestaciones de Dios en la historia del hombre.
- No entusiasma por Dios y nos llena de amor hacia El: al leer la Biblia, descubrimos la misericordia y la bondad de Nuestro Señor.
- Nos invita a cambiar nuestras actitudes: por ejemplo, nos lleva a la oración, a dar limosnas, a hacer sacrificios, a prestar favores a los demás, a cumplir con el deber de cada día, a tratar bien a todos, etc. porque nos recuerda que «cada uno recibirá premio según hayan sido sus obras. Quien hace muchas obras buenas, recibirá mucho premio. Y quien poco hizo, poco recibirá».
- Nos ofrece consuelo: en las penas, en la pobreza, en la enfermedad, en las tentaciones, en las angustias de cualquier clase, porque siempre nos presenta a Dios como alguien que esta atento a consolarnos y a solucionar todos nuestros problemas, si tenemos fe. Es mas provechoso leer una pagina de la Sagrada Biblia, que leer miles de paginas de otros libros, millones de personas lo han experimentado.
- Nos lleva al arrepentimiento, a la conversión y al cambio de vida: porque es es lo que piden todos sus textos. Es casi imposible leer con santa intención la Sagrada Biblia y no enmendar la vida.En todos los tiempos y en todos los países, millares de personas cambiaron totalmente su forma de vida al leer atentamente y con fe la Sagrada Biblia, porque la Palabra de Dios llega al corazon como espada de dos filos, saca lo malo y deja allí los buenos mensajes del Señor. Este es uno de los efectos mas maravillosos de este formidable libro. Podremos experimentarlo cuando empecemos a leerlo con Fe.
- Nos aumenta la Fe: porque nos demuestra que Dios siempre tiene la razón de lo que dice y nunca se equivoca. Cada pasaje nos revela que la fe es una experiencia personal.
- Nos aumenta la esperanza: pues prueba que Dios siempre cumple lo que promete y que, por lo tanto, si dara lo que ha prometido a quienes tienen fe y hacen obras. En la Sagrada Biblia, debemos descifrar el verdadero sentido de imágenes y símbolos para tranquilizar nuestra desolación.
- Nos aumenta la caridad: porque nos invita a estimar a nuestro Dios y a nuestro prójimo. La Experiencia de Dios nos lleva a manifestar la caridad fraterna a través del servicio.
¿En que idioma se escribió la Biblia Católica?
La Biblia se escribió en tres lenguas o idiomas: hebreo, arameo y griego.
Casi todos los libros del Antiguo Testamento se escribieron en hebreo, ya que esta era la lengua oficial de Israel. En arameo se escribieron pocos capítulos del Antiguo Testamento. Esta lengua es mas antigua que el hebreo y fue hablada en algunos lugares por los israelitas.
Algunos libros del Antiguo Testamento y todos los del Nuevo, fueron escritos en griego. Se cree que el texto original del Evangelio según san Mateo fue escrito en griego, aunque algunos consideran que fue en arameo. El griego que emplearon los autores era un lenguaje popular y sencillo, con el fin de que todos pudieran entenderlo. Un grupo de setenta sabios de Irsael fue el encargado de traducir el Antiguo Testamento, del hebreo al griego.
Cuando se escribió el Nuevo Testamento, imperaba la cultura griega o helénica; por eso, lo redactaron en esa lengua.
Los setenta sabios tradujeron el Antiguo Testamento para los judíos de la diáspora o dispersión, que habían salido de israel y vivían fuera de su patria. Al principio, leían la Biblia en hebreo, pero sus hijos, sus nietos y demás descendientes olvidaron la lengua hebrea y empezaron a hablar la griega. En el siglo 4 de nuestra era, San Jerónimo tradujo todos los libros bíblicos a la lengua latina, impuesta por los romanos.
Esta traducción fue adoptada por la Iglesia católica para su culto, hasta el Concilio Vaticano, que promovió las lenguas vernáculas o propias de cada nación. A partir de 1960, se han multiplicado las traducciones de la biblia en todas las lenguas.
¿Por qué hay diferencias en las Biblias?
El Antiguo y El Nuevo Testamento están configurados por varios libros. Para los católicos y los ortodoxos, son los mismos 73 libros. De ellos, 46 pertenecen al Antiguo Testamento y 27, al Nuevo Testamento.
Los hermanos judíos aceptan (al igual que católicos y ortodoxos) 39 libros del Antiguo Testamento. Los hermanos protestantes aceptan, con los judíos, los mismos 39 libros del Antiguo Testamento y los 27 del Nuevo Testamento de los católicos y los ortodoxos.
Los libros del Antiguo Testamento que no reconocen los hermanos judíos y protestantes son 7; Baruc, Tobías, Judit, 1 Macabeos, 2 Macabeos, Eclesiástico y Sabiduría.
También, hay Biblias que concilian las opiniones de los católicos y de los protestantes; éstas son llamadas ecuménicas o interconfesionales. Además, la diferencia entre las Biblias católicas y las protestantes o evangélicas está en la traducción e interpretación que se hace de ellas.
Lenguaje usado por los Autores Bíblicos
Recordemos una frase del Concilio: «Dios habla en la Escritura, por medio de hombres, en lenguaje humano». Si nos fijáramos en nuestra forma de hablar, nos daríamos cuenta que expresamos una misma verdad o acontecimiento de diferentes maneras. A veces, no nos interesa tanto el lenguaje, sino lo que queremos expresar. Pero de todas maneras, existen niveles del lenguaje diferenciables por el sentido y el valor de la palabra que, en ocasiones, es utilizada analógicamente.
Esto mismo pasa con los autores de la Sagrada Biblia. «Dios habla en la Escritura por medio de los hombres en lenguaje humano»; por lo tanto, el que interpreta la Escritura, para conocer lo que Dios quiere comunicarnos, debe estudiar con atención lo que los autores querían decir y lo que Dios quería dar a conocer a través de imágenes y símbolos.
Para descubrir la intención del autor, es necesario tener en cuenta dos aspectos fundamentales: los géneros literarios o formas de expresión.
Por géneros literarios entendemos, conforme a lo dicho, la habilidad y la competencia lingúística que los distintos autores poseen para poder relatar una verdad. Así, por ejemplo, un poeta, expresaría esa verdad en forma de imágenes y de símbolos poéticos. Un narrador la expondrá en forma de prosa. Si es una persona muy imaginativa, la escribirá con toda clase de detalles, etc. De manera que en la narración pueden intervenir, modismos, frases, dichos, ambiente, y a través de todos ellos, fluye la cultura y forma de ser de cada pueblo.
Por lo antes mencionado, quien lea y quiera interpretar la Biblia debe analizar lo que el autor sagrado sugiere o comunica por medio de las diferentes formas de expresión, según su tiempo y su cultura. Para llegar a comprender exactamente lo que el autor quiere afirmar en sus escritos, es necesario tener en cuenta los modos de pensar, de expresarse y de narrar que se empleaban en el tiempo del escritor; además, considerar las expresiones de entonces en la conversación ordinaria, es decir, todo escrito debe interpretarse dentro de su contexto.
Diversas formas de expresión en la Biblia
Como la Biblia fue escrita por distintos autores, también corresponde a tiempos y a culturas diferentes; luego, las formas de expresarse serán igualmente distintas. Por lo tanto, nosotros, que estamos a más de dos mil años de distancia de dichos escritores, interpretaremos su pensamiento con mucha dificultad y, más aún, podremos llegar a tergiversarlo, debido a que nuestras expresiones, costumbres y cultura en general son también muy diferentes. Entre los muchos géneros literarios o formas de expresión que esos autores emplearon encontramos las siguientes:
1. Relatos de historia religiosa
Muchos libros, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, se escribieron con el fin de contarnos la historia de personajes que tuvieron un papel importante en la vida del pueblo, y cuyas obras eran agradables a Dios, al tiempo que iban haciendo la historia de la salvación del pueblo escogido por Él. Por ejemplo, la vocación de Abraham, la alianza de Dios con su pueblo, la liberación de Egipto, la travesía por el desierto, la lucha, los sufrimientos, las victorias, las derrotas. Los israelitas, en estos relatos, encuentran la presencia de su Dios, que va al lado de su pueblo acompañándolo y guiándolo.
2. Relatos de mensaje religioso
Son narraciones que tienen la finalidad de comunicarnos una enseñanza religiosa, aunque también se revisten de historia. Lo más importante es identificar la intención del autor, quien quiere darnos un mensaje de fe, de valor, de paciencia, de confianza en Dios. Ejemplos de estos relatos son: el libro de Job y el libro de Tobías.
3. Expresión poética
En el Antiguo Testamento, hay mensajes escritos en forma de poesía. Por ejemplo, el relato de la creación, que aparece en el primer capítulo del Génesis, el Cantar de los Cantares, los Salmos, entre otros. Con frecuencia, la poesía y el canto se unen al compás de los instrumentos musicales, tales como cítaras y arpas, que formaban parte del culto. Esta tradición se conserva aún entre nosotros, cuando utilizamos esos instrumentos en las celebraciones.
Éste debe ser el origen de algunos cánticos, como el de Moisés, el de Zacarías, el Benedictus, el magníficat de María, y los himnos citados por san Pablo: Cristo principio de todo (Colosenses 1, 15-20), Morir y vivir con Cristo (2 Timoteo 3, 1113), Cristo es el Señor de todas las naciones (1 Timoteo 3, 16), y otros más.
4. Expresión apocalíptica
Apocalíptica viene de Apocalipsis, palabra griega que significa revelación. Esta forma de escribir fue común en el tiempo de los profetas, como Daniel y Ezequiel del Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, el último libro escrito lleva precisamente este nombre: Apocalipsis.
Basta acercarnos a estos escritos, para darnos cuenta que abundan las figuras literarias, los signos, los símbolos, los animales y otras figuras difíciles de entender. Todos estos elementos llevan un mensaje oculto y muchas veces estas expresiones apocalípticas van dirigidas contra personajes del tiempo en que perseguían a las primitivas comunidades cristianas y judías del Antiguo Testamento. Esto ocurre en el Apocalipsis, donde el autor (San Juan), según los estudios de interpretación, habla contra el emperador y la nación romana que mataba y perseguía a los cristianos. Por ejemplo, el fatídico y discutido número del Apocalipsis, el 666 de la bestia (Apocalipsis 13,18), representaría, entonces, al emperador Nerón.
Ss. Expresión profética
Los profetas empleaban, en sus escritos, una expresión muy particular. Para dar fuerza a sus palabras, ponían a Dios delante de sus frases: El es quien habla a su pueblo: «Esto dice el Señor», «El Señor me ha hablado y me dice…», y otras expresiones más. Así, el llamado a la conversión y a la fe les infundía a los israelitas mucho respeto y hasta temor, y escuchaban con mayor atención a los profetas que eran considerados como la «voz del Señor».
6. Parábolas
Para hablar y para comunicar los mensajes en la Biblia, también se utilizaron las parábolas. Las parábolas son comparaciones desarrolladas con un fin pedagógico. En el Antiguo Testamento, existen parábolas, en los relatos de Isaías, como la referente a la viña (5,1); en Ezequiel 1,26; en Amós 4,1, y en casi todos los profetas.
En el Nuevo Testamento, Jesús fue quien empleó más este lenguaje, hasta el punto de decir Marcos (4, 34) que «no hablaba sino en parábola y que sin parábola casi no hablaba». Por ejemplo, la parábola del hijo pródigo y todas las parábolas que utiliza para hablar del Reino de Dios.
7. Alegorías
La alegoría es una comparación basada en una metáfora continuada, expresión literaria muy utilizada en la Biblia. Ejemplos: El buen pastor (Juan 10, 11-16); La vid y los sarmientos (Juan 15).
8. Metáfora
Cuando Jesús dice: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» o « Vosotros sois la luz del mundo», emplea metáforas. Se da la metáfora cuando se trasladan las palabras del significado propio, a una comparación en la que se toman como ejemplo elementos cotidianos que la describen.
9. Símbolo Es una convención que se establece entre los signos y los significados, para representar una idea. El símbolo es visible y nos remite a una experiencia, por ejemplo, el escudo es un símbolo patrio. Los símbolos se usan en la Biblia para establecer significados más amplios, como lo vemos en Hechos 21,10-13; en I Reyes 11, 29, y otros más.
10. Números simbólicos
La gente de la época antigua, en Egipto y en Mesopotamia, atribuía a los números poderes mágicos y simbólicos interesantes; por ello, los convirtieron en verdaderos protagonistas de su manera de hablar. Los israelitas también se contagiaron de estas interpretaciones y dieron a los números significados especiales.
Debido a que, en la mayoría de los casos, nuestros números encierran muchos simbolismos, no podemos interpretar los números bíblicos tal como los entendemos hoy. Así, por ejemplo, el número 7 es muy usual en la Biblia: Caín será vengado 7 veces; Pedro quiere perdonar 7 veces; pero a Cristo no le basta ese número, sino 70 veces 7, Jesús lanzó de la Magdalena 7 demonios, etc. Este número 7 significaba perfección y precisión. Así, podríamos hablar de muchos de los números de la Biblia.
La lectura de la Biblia
Todos los traductores de la Biblia al castellano proporcionan orientaciones para su lectura. Algunas veces, escriben máximas que ayudan a leer productivamente las Sagradas Escrituras.
El procedimiento que debe seguirse para su lectura es el siguiente:
+ Antes de comenzar la lectura de la Biblia, debemos dirigirnos a Dios por medio de una corta oración a Jesucristo, el único digno de abrirnos el libro divino y de romper los sellos que lo tienen encerrado.
+ Poseer un profundo respeto por los Libros Santos, analizando las palabras eternas que contienen, como palabras del mismo Dios que nos habla. Dicho respeto debe testificarse hasta con el mismo objeto físico: el libro que tenemos en las manos debe guardarse siempre en un lugar apropiado.
+ La Sagrada Escritura no debe leerse de corrido. Su lectura debe ser reflexiva, para meditar lo que se lee, pensando en sus palabras y procurando realizar un buen comentario. Además, deteniéndose en aplicar, en la propia conducta, las palabras que más convengan: así, se saca fruto de la lectura y no se hace esto por simple curiosidad.
+ Es necesario leer la Escritura con gran humildad y con entero respeto a la Iglesia, la cual recibió de Jesucristo este sagrado depósito.
+ Jesucristo es el gran objetivo que hemos de tener presente en la lectura de la Sagrada Biblia, si queremos alcanzar su recto sentido.
» Tener presente que el fin y el cumplimiento de las Escrituras no es sino la doble caridad, es decir, el amor por Dios y por el prójimo. Quien crea haber entendido las escrituras o alguna parte de ellas con su inteligencia, pero no edifica aquella doble caridad, todavía no ha entendido bien su sentido. Al contrario, todo aquel que cumple con este amor, que es útil para nutrir y fortalecer la caridad, ha entendido la Escritura.
El Concilio Vaticano Il dice: «El Santo Sínodo recomienda insistentemente a todos los fieles la lectura asidua de la Escritura, para que adquieran la ciencia suprema de Jesucristo» (Filipenses 3,8), pues «desconocer la Escritura es desconocer a Cristo».
Recordemos que la lectura de la Sagrada Escritura debe estar acompañada por la oración, para que se realice el diálogo de Dios con el hombre, pues «a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus palabras».
La Palabra de Dios interpela permanentemente al hombre situado en su realidad temporal, para orientarlo hacia las realidades sobrenaturales y eternas.
Por tanto, ser cristiano supone:
+ Dejarse interpelar por la Palabra de Dios, es decir, reconocer que es Dios quien habla en el «aquí y ahora» de la existencia y que El espera del hombre una respuesta.
+ Descubrir la novedad, es decir, sorprendernos cada vez que nos acercamos a la Biblia, para comparar nuestra vida con la Palabra.
+ Convertirse a la Palabra. Es decir, sentirnos pobres y humildes delante del Señor.
+ Asimilar la Palabra de Dios, hasta identificarnos con la persona de Cristo, como sucede con el alimento. Por esto, Pablo afirma: «Vivo yo, pero no soy yo quien vive. Es Cristo quien vive en mí».
+ Ser servidores de la Palabra: una vez escuchada, asimilada e interiorizada, no podemos dejar de hablar de aquello de lo que estamos convencidos o forma parte de nuestra vida.
Tal como lo hizo la mujer samaritana, quien convencida de que el judío que le pide de beber no es un hombre cualquiera sino el Mesías, se va al pueblo a decir a la gente que ha encontrado al Mesías (Juan 4, 29).
Durante la lectura de la Biblia, debemos buscar un contacto personal con Dios por medio de su Palabra, porque esa palabra posee el poder y la eficacia de Dios mismo.
Quien lee y quien escucha la Palabra de Dios puede desarrollar una actitud contemplativa, nacida de las maravillas que Dios ha realizado y continúa realizando en medio de su pueblo.
¿Cómo se busca un pasaje en la Sagrada Biblia?
Los libros de la Sagrada Biblia se citan con abreviaturas. Por ejemplo: Gn; Génesis, Ex: Éxodo, Sal: Salmos, Mt: Mateo, etc.
Cada libro está dividido en capítulos, y cada capítulo, en versículos. El primer número indica el capítulo, luego va la coma (,) que separa el número siguiente que es el del versículo. Cuando se separan los versículos con guión, significa que la cita es entre los dos versículos mencionados; y cuando están separados con coma, es que son dos diferentes.
Por ejemplo, me dicen; 1 R 6, 12. Esto significa:
Primer Libro de Reyes, capítulo 6, versículo 12. En el índice de la Biblia, encuentra la página donde está el Primer Libro de Reyes, ubica el capítulo 6 y se remite a esa página donde termina su búsqueda al encontrar el versículo 12. Ese es el versículo pedido. Si decimos: Lv 15, 5-11, quiere decir que pertenece a Levítico, capítulo 15, versículos desde el s hasta el 11 inclusive.
¿Quiénes son los 12 Profetas Menores?
1. Oseas: Es el primero de los 12 profetas menores. 2. Amós: Hizo los sermones más antiguos que se conocen de un profeta. 3. Ageo: Su mensaje era reconstruir el templo de Yahvé en Jerusalén. 4. Joel: Hizo un llamado de arrepentimiento, por medio del ayuno y la oración. 5. Malaquías: Su nombre significa «Mi mensajero». 6. Sofonías: Hizo sermones contra la idolatría. 7. Nahum: Sus sermones van contra Nínive (Asiria). 8. Jonás: Auto de una parábola de misericordia. 9. Habacuc: Dios hizo de Babilonia castigo para Judá. 10. Miqueas: Predicciones del nacimiento de Cristo en Belén. 11. Abdías: Dirige su profecía hacia el pecado, con un final de restauración. 12. Zacarías: Tiene ocho temas visionarios, destacando formas surrealistas.
¿Cuáles son las 13 Cartas de San Pablo?
1. Alos romanos.
2. La primera a los corintios.
3. La segunda a los corintios.
4. A los gálatas.
5. Alos efesios.
6. Alos filipenses.
7. Alos colosenses.
8. La primera a los tesalonicenses. 9. La segunda a los tesalonicences. 10. La primera a Timoteo. 11. La segunda a Timoteo. 12. A Tito. 13. A Filemón.
La epístola a los hebreos es de autor desconocido.
El Antiguo Testamento
Es una colección de libros religiosos escritos en hebreo, durante un período de más de 900 años.
Los judíos clasificaban las Escrituras en tres partes: la Ley, los profetas y otros escritos. La Ley y los profetas son las Escrituras más importantes, porque narran el origen, la vida y la fe del pueblo israelita. Además, hacen referencia a la liberación y a la esperanza fundamentada en la salvación, que tuvo cumplimiento en Jesucristo. También, expresa las normas de comportamiento diario, para que el pueblo fuera fiel al pacto establecido con Dios. Él daría la Tierra Prometida y ellos serían fieles el resto de sus vidas: «Yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo».
Actualmente, dividimos el Antiguo Testamento así:
1. El Pentateuco o la Ley.
2. Libros históricos o narrativos. 3. Libros poéticos y sapiensales. 4. Libros proféticos.
En algunas Biblias, encontramos que, en el Antiguo Testamento, los libros están divididos en Rotocanónicos y Deuterocanónicos.
1. El Pentateuco
El Antiguo Testamento comienza con un conjunto de cinco libros, a los cuales los traductores griegos dieron el nombre de Pentateuco (penta = cinco; teuco = instrumentos). De ahí provino luego la expresión «estuches», para referirse a los rollos de papiro. Finalmente, surgió el término libro. Los judíos llaman a estos cinco libros la Tora o la Ley, y cada uno de ellos era a su vez un «Terinto» de la Ley.
2. Libros históricos o narrativos
Los libros históricos fueron llamados así durante la lucha cotidiana de los israelitas por la consecución de la tierra y por responder a su promesa.
Este grupo está compuesto por 16 textos, a saber: Josué, Jueces, Ruth, 1? y 2? Samuel, 1% y 2? Reyes, 1” y 2” Crónicas, Esdras, Nehemías, Tobías, Judit, Estery 1” y 2? Macabeos.
3. Libros poéticos y sapiensales
Son llamados así porque tratan de instruir al hombre, de manera sabia, sobre la mejor manera de vivir, de relacionarse con Dios, con el mundo y con los demás. Estos libros son 7: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría y Eclesiástico.
4. Libros proféticos
Como su nombre lo indica, estos libros fueron escritos por los profetas, hombres de fe, que se dedicaron a recordar la Alianza, a denunciar las injusticias y a anunciar a todos los hombres la esperanza de la salvación. Los libros proféticos son 18: Isaías, Jeremías, Baruc, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías.
El Nuevo Testamento
Nos narra, de manera magistral, lo sucedido desde el nacimiento del Hijo de Dios en Belén — sus enseñanzas, su vida, su pasiónhasta su muerte, resurrección y ascensión.
Además, narra los Hechos de los Apóstoles, el impacto que surgió en ellos, su experiencia de fe en el Resucitado y aquello que los llevó a predicar su palabra. También, se cuenta la conversión de los primeros cristianos (éste es el origen de la Iglesia primitiva o primera comunidad cristiana). Los apóstoles se dirigían a las comunidades cristianas a través de cartas, teniendo en cuenta la situación de cada comunidad. Finalmente, el Nuevo Testamento presenta el libro del Apocalipsis, el cual contiene una visión o revelación que el apóstol Juan recibió de Dios, para la comunidad cristiana.
Con el Nuevo Testamento, se cumple la promesa de la venida del Salvador. Jesús, el Hijo de Dios vivo.
El Nuevo Testamento es una colección de 27 libros escritos en griego coloquial, o sea, en forma de diálogo. Estos libros fueron escritos en menos de 100 años (51 a 105 d. de C.). Como un manual misionero, aquí, se proclama el nacimiento, el crecimiento y las enseñanzas de la Iglesia cristiana.
El Nuevo Testamento puede expresarse en tres grandes partes:
1. Libros históricos. 2. Libros didácticos. 3. Libro profético.
1. Libros históricos
Son los cuatro Evangelios (evangelio significa buena noticia o mensaje, buen anuncio). Los tres primeros son llamados, comúnmente, sinópticos. Ellos son:
San Mateo, San Marcos y San Lucas; el otro evangelio es el del apóstol San Juan. Los evangelios sinópticos son relatos que concuerdan y que también pueden compararse entre sí, estableciendo semejanzas y diferencias. Contienen la historia de Jesús, su nacimiento, su infancia, su muerte y su resurrección, así como también sus enseñanzas.
El libro de los Actos o Hechos de los Apóstoles Pedro y Pablo es llamado así, porque recoge la actividad maravillosa que realizaron los apóstoles en la Iglesia primitiva. Su valor doctrinal se encuentra en la acción personal y colectiva del Espíritu Santo. Es considerado el único relato antiguo de la comunidad cristiana. Narra cómo se extendió, desde Palestina hasta Roma, la capital del mundo. Cubre los 30 años después de la muerte de Jesús.
forma de diálogo. Estos libros fueron escritos en menos de 100 años (51 a 105 d. de C.). Como un manual misionero, aquí, se proclama el nacimiento, el crecimiento y las enseñanzas de la Iglesia cristiana.
El Nuevo Testamento puede expresarse en tres grandes partes:
1. Libros históricos. 2. Libros didácticos. 3. Libro profético.
1. Libros históricos
Son los cuatro Evangelios (evangelio significa buena noticia o mensaje, buen anuncio). Los tres primeros son llamados, comúnmente, sinópticos. Ellos son:
San Mateo, San Marcos y San Lucas; el otro evangelio es el del apóstol San Juan. Los evangelios sinópticos son relatos que concuerdan y que también pueden compararse entre sí, estableciendo semejanzas y diferencias. Contienen la historia de Jesús, su nacimiento, su infancia, su muerte y su resurrección, así como también sus enseñanzas.
El libro de los Actos o Hechos de los Apóstoles Pedro y Pablo es llamado así, porque recoge la actividad maravillosa que realizaron los apóstoles en la Iglesia primitiva. Su valor doctrinal se encuentra en la acción personal y colectiva del Espíritu Santo. Es considerado el único relato antiguo de la comunidad cristiana. Narra cómo se extendió, desde Palestina hasta Roma, la capital del mundo. Cubre los 30 años después de la muerte de Jesús.
Cronología del Antiguo Testamento
Podemos dividir la historia de Israel en varios períodos: los Patriarcas, el Éxodo y la Conquista, el tiempo de los Reyes y la Comunidad judía después del destierro.
1. Los patriarcas
Antes que Israel fuera un pueblo, familias nómadas de raza amorrea recorrían con sus rebaños los territorios de Mesopotamia, Siria y Canaán, y llegaron hasta Egipto. Israel guardaba recuerdos de esos lejanos antepasados, en especial de dos de ellos.
Abraham 1800 a 1700 a. C.: Había marchado de Jarán a Canaán porque Dios le había prometido una tierra y una descendencia en ese país.
Jacob 1600 a 1500 a. C.: Historia de los Patriarcas es ante todo un elogio de la fe auténtica (Hb 11, 8-11). Jacob había recibido nuevamente bendiciones de Dios mientras se esforzaba por establecerse en Canaán.
Abraham, Jacob y sus semejantes eran nómadas pobres y analfabetos. Se desplazaban con sus carpas y rebaños por los confines de las dos grandes civilizaciones de aquel tiempo: Mesopotamia y Egipto.
2. El Éxodo y la Conquista
Moisés 1250 a. C.: Toda esta historia está en Éxodo 1-20; 24; 32-34. En Números 11-14 y 20-25. A Egipto entraban y de Egipto salían los nómadas, Uno de esos grupos huye de la esclavitud bajo la guía de Moisés. El milagro con que fueron favorecidos, pasando el Mar Rojo, fue para ellos la señal que Dios los libraba para ponerlos a su servicio.
Josué 1200 a. C.: Muerto Moisés, Josué, con una fracción de Israel, conquista parte de la tierra de Canaán. El pueblo de las 12 tribus, todavía muy independientes, toma conciencia de su identidad en el siglo siguiente, mientras los «jueces» encabezan sus luchas contra los opresores.
David 1010 a. C.: Comienza el reinado de David, que dura 40 años, vence a los filisteos, arameos, edomitas, etc.
3. Los Reyes
David toma Jerusalén 1000 a. C.: La llegada por mar de los filisteos, que ocupan la costa e invaden los valles de Palestina, obliga a los israelitas a unirse para defender su independencia. Después que Saúl, quien muere en la guerra, David conquista Palestina, toma a Jerusalén, y hace de ella el centro de la unidad nacional. David se porta como servidor de Yahvé y profeta, y recibe de Dios, una promesa para sus descendientes que reinarán después de él.
Salomón 970 a 932 a. C.: Entonces se redactan las partes más antiguas de la Biblia en Génesis, Éxodo y los libros de Samuel. Salomón, hijo de David, construye el Templo de Jerusalén, que reemplazará todos los antiguos santuarios. Hace de Israel una nación de sedentarios, organizada y urbanizada. Al morir Salomón, se produce el cisma o división del reino.
El Cisma 931 a. C.: 850 a 800 a. C. Profetizan Elías y Eliseo durante las guerras con Aram. El Reino de Judá (al sur) se queda con los reyes descendientes de David, con la capital, Jerusalén, y con el Templo.
El Reino de Israel (al norte) más grande y próspero, tendrá inestabilidad política y sufrirá tensiones entre una fe apegada a lo antiguo y las influencias de la vida moderna y las religiones cananeas.
740 a. C.: Empieza la profecía de Isaías, que ve la caída de Samaria en 722, y el sitio y liberación de Jerusalén en 690. Se redacta la historia de espíritu profético: Josué, Jueces, Samuel y Reyes. Grandes profetas: Isaías, Miqueas, Sofonías, Jeremías, Ezequiel, promueven una fe personal en el Dios Vivo, que exige justicia y sinceridad. Recuerdan las promesas de Dios a Israel.
Elías, Eliseo y Oseas se esfuerzan por atraer el pueblo a Yahvé, en una fidelidad renovada. Finalmente, el reino de Israel es destruido por los asirios, su capital Samaria tomada y sus jefes deportados.
622 a. C.: Descubrimiento del Deuteronomio y reforma de Josías. Jeremías profetiza de 626 hasta la destrucción de Jerusalén, cuando el reino de Judá es destruido por los Babilonios, Jerusalén y el Templo quemados y los jefes desterrados a Babilonia.
597 a. C.: Nabucodonosor invade a Judea. Jerusalén se rinde.
4. La comunidad judía después del destierro. Decreto de Ciro – 538 a. C. – Construcción del segundo templo
520 a 515 a. C.: Ciro, fundador del Imperio Persa, conquista a Babilonia y devuelve la libertad a los Judíos desterrados en ella. Éstos se reorganizan en Jerusalén. Ya no hay reyes y los profetas van a hacer falta.
450 a 400 a. C.: Esdras impone la ley y reúne los libros sagrados. Los sacerdotes dirigen la comunidad. La ley de Moisés definitivamente redactada por Esdras, rige la vida civil y religiosa. El Templo y el culto son la razón de vida de ese pueblo «santo», o sea, diferente de los demás por ser el del Único Dios.
330 a. C.: Alejandro Magno se apodera del Imperio Persa y trae la cultura griega. Una minoría, los piadosos, promueve una reafirmación de la religión judía e introduce la fe en la resurrección de los muertos.
250 a. C.: En Alejandría (Egipto). Traducción de la Biblia al griego, llamado de Los Setenta, para los judíos de la emigración.
200 a. C.: Movimiento de los asideos o piadosos.
167 a. C.: Persecución religiosa contra los judíos.
160 a. C.: Muerte de Judas Macabeo. La gran persecución que sufren los judíos de parte de los sirios despierta las energías de toda la nación. La resistencia armada, encabezada por los Macabeos, consigue la paz religiosa. Los judíos vuelven a constituirse en nación independiente. 135 a 75: Independencia y conquistas.
40 a 6 a. C.: Reinado de Herodes. En el siglo siguiente las rivalidades por el poder traen la intervención de los extranjeros: El Imperio Romano impone su dominación, disfrazada bajo el reinado de Herodes el Grande, y abierta, cuando él muere. Éste es el momento en que nace JESÚS.
Cronología del Nuevo Testamento
A
ls EN
19 a. C.:Herodes inicia la reconstrucción del Templo.
8 a. C.: Censo romano (Lc 2, 1) que origina la rebelión de Judas el Galileo (Hch 5, 37) y de los zelotes.
6 a. C.: Año probable del nacimiento de Jesús, pues al calcular el comienzo de la era cristiana hubo un error de seis años.
4 a. C.: Muerte de Herodes (Mt 2-19). Su hijo Arquelao parte a Roma para ser nombrado rey, pero recibe solamente Judea. Las otras provincias se encargan a tetrarcas (Lc 3, 2 y 23, 7).
14 d. C.: En Roma Tiberio emperador.
26 d. C.: Poncio Pilato llega a Judea como procurador.
27 d. C.: Al otoño, predicación de Juan Bautista y comienzos del ministerio de Jesús (Lc 3, 2).
28 d. C.: En la Pascua, Jesús está en Jerusalén (Jn 2, 13 y 2, 25).
29 d. C.: Ejecución de Juan en la fortaleza de Maqueronte.
30 d. C.: En vísperas de la Pascua, el viernes 7 de abril, Jesús es crucificado y resucita el día que sigue al sábado (Jn 12, 1).
36 d. C.: Muerte de Esteban y conversión de Pablo (Hch 7 y 9).
37 d. C.: Herodes Agripa, rey de toda Palestina menos Judea.
44 d. C.: Herodes hace matar a Santiago; Pedro, liberado (Hch 12).
49 d. C.: El Concilio de Jerusalén libera a los cristianos de la observación de la ley (Hch 15).
50 d. C.: Segunda misión de Pablo con Galión en 52 (Hch 18, 12).
52 d. C.: Félix, procurador de Judea.
53 a 58 d. C.: Tercera misión de Pablo.
58 d. C.: En Roma, Nerón emperador, Santiago, hermano del señor, al frente de la Iglesia de Jerusalén; Pablo es detenido en el Templo (Hch 22, 18 y 27).
60 d. C.: Festo, procurador de Judea (Hch 24, 27). 61 a 63 d. C.: Pablo en Roma (Hch 28, 17-31).
62 d. C.: Santiago, apedreado por orden del sumo sacerdote Anás.
64 d. C.: Incendio de Roma y persecución contra los cristianos. Martirio de Pedro en Roma (¿0 672).
66 d. C.: Las primeras sublevaciones judías deciden a la comunidad de Jerusalén a refugiarse en Pela (Lc 21, 20-21).
67 d. C.: Martirio de Pablo en Roma (¿0 647).
67 d. C.: Empieza la guerra judía, que dura 4 años (Lc 21-22-24).
70 d. C.: Tito toma Jerusalén: incendio del Templo (Lc 21, 6).
