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¿Donde encontrar la Felicidad?

¿Donde encontrar la Felicidad? Hoy vamos a hablar un poco sobre algo muy humano, muy nuestro, algo que pertenece a nuestra alma y a nuestro corazón: la alegría y la felicidad. Para entender a dónde queremos llegar, primero debemos entender de qué estamos hablando: No existe nada en este mundo que nos mantenga en constante […]

Donde Encontrar la Felicidad

¿Donde encontrar la Felicidad?

Hoy vamos a hablar un poco sobre algo muy humano, muy nuestro, algo que pertenece a nuestra alma y a nuestro corazón: la alegría y la felicidad.

Para entender a dónde queremos llegar, primero debemos entender de qué estamos hablando:

  • La alegría es algo momentáneo; son momentos que nos hacen sentir alegres.
  • La felicidad es más bien un estado permanente de la persona.

No existe nada en este mundo que nos mantenga en constante alegría ni en una felicidad plena.

¿Dónde solemos buscar la felicidad?

Las cosas más comunes en las que pensamos que encontraremos la felicidad son:

  • El dinero.
  • El trabajo.
  • Hacer algo que nos apasiona.
  • Una casa.
  • Un hogar.
  • Un viaje.
  • Nuestro amor platónico.
  • Etc.

Sin embargo, nada de lo que acabamos de mencionar, ni nada de lo que pueda existir en este mundo, puede llenar completamente nuestro corazón de una vez y para siempre. Porque, aun cuando lo tengamos todo, siempre nos va a faltar algo que nos llene por completo.

Alegría, tristeza, felicidad e infelicidad

Lo contrario de ser feliz es ser infeliz, y lo contrario de estar alegre es estar triste.

Lo que nos pone tristes suele estar relacionado con algo que nos falta, algo que no hemos logrado, o algo que nos quitan o perdemos. Y, al igual que la alegría se vive por momentos, la tristeza también se vive por momentos.

Hasta aquí nos queda claro que no se trata de llenarnos de momentos alegres. Lo que debemos buscar es una felicidad plena, ese estado de nuestra alma que se siente como estar satisfechos.

Ya no necesito todo el dinero del mundo, el mejor trabajo, la mejor casa, el mejor automóvil, un viaje más o un título más en mi currículum. Lo que necesitamos es algo que llene completamente nuestro corazón y nos mantenga en ese estado permanente de felicidad.

El problema surge cuando nos damos cuenta de que nada de lo que existe en este mundo nos puede hacer completamente felices. Aunque obtengamos todo, siempre nos va a faltar algo.

La sabiduría de Israel

La respuesta la vamos a encontrar en un pueblo muy lejano para nosotros en tiempo y espacio, pero lleno de sabiduría. Un pueblo que, a lo largo de más de tres mil años de existencia, descubrió que, a pesar de no tener su tierra, de haber sido esclavo, prisionero y exiliado, la única forma de ser feliz era estando en comunión con Dios, y que la consecuencia de estar con Dios es la alegría.

Textos bíblicos

“Tú has puesto en mi corazón más alegría que cuando abundan el trigo y el vino.”
Sal 4,8

“Me harás conocer el camino de la vida; hay abundancia de gozo en tu presencia, delicias para siempre a tu derecha.”
Sal 16,11

Pero, aun sabiendo esto, nos olvidamos de Dios. Y este pueblo también lo hizo. Se olvidó de Dios y se convirtió en un pueblo infeliz, sin esperanza, desdichado y con una profunda tristeza por estar alejado de Aquel que es la fuente de la felicidad y de la alegría.

Es entonces cuando Isaías clama a Dios pidiendo su presencia:

“¡Ojalá rasgaras los cielos y descendieras!”
Is 63,19

Y también anuncia:

“Los rescatados por el Señor volverán; entrarán en Sión con cantos de júbilo; una alegría eterna coronará sus cabezas.”
Is 35,10

Aquí termina el Antiguo Testamento: con la esperanza de volver a estar en comunión con Dios y de recuperar todas las bendiciones y alegrías que vienen como consecuencia de estar con Él.

Dios viene a nuestro encuentro

Y es aquí donde llegamos a la siguiente parte.

En la plenitud de los tiempos, verdaderamente se abre el cielo y baja Dios: el Emmanuel, el Dios con nosotros, el autor de la felicidad, el que nos da la alegría.

Dice Juan:

“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.”

Y también dice que:

“Él es la luz.”

Entonces, ya con Dios presente entre nosotros, que es el mismo Cristo, Él nos enseña con su propia voz cómo ser felices. Por ejemplo, cuando nos habla de las Bienaventuranzas.

También nos dice que no nos preocupemos por las cosas materiales, es decir, por las cosas de este mundo, buscando una felicidad donde no la hay. Nos dice que debemos:

“Buscar primero el Reino de Dios.”
Mt 6,33

Y la forma de encontrar el Reino de Dios es estando con Cristo, porque Él es Dios. Por eso nos dice:

“Permanezcan en mí y yo en ustedes.”
Jn 15,4

Y añade:

“Les he dicho estas cosas para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.”
Jn 15,11

La felicidad que nace del amor

Todos sabemos que Dios es amor inagotable, y si estamos con Él, lo que vamos a dar a los demás es amor: amor al prójimo.

Y en esto está nuestra felicidad, porque también dice Pablo, transmitiendo una enseñanza de Cristo:

“Hay más felicidad en dar que en recibir.”
Hch 20,35

Ahora que Dios está entre nosotros, el Emmanuel, el Verbo hecho carne, la luz que ilumina, nosotros debemos buscarlo, porque Él es la fuente del amor y de la felicidad.

Como dice la Escritura:

“Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”
Jn 17,3

Por eso, si quisiéramos resumir toda la enseñanza de Jesús sobre la felicidad en una sola frase, podría ser esta:

La verdadera felicidad no consiste en poseer cosas, sino en vivir unidos a Dios, amar como Él ama y caminar hacia la comunión eterna con Él.

Y finalmente nos dice:

“Ustedes ahora están tristes; pero volveré a verlos, y se alegrará su corazón, y nadie les quitará su alegría.”
Jn 16,22


Reflexión para los servidores

  • Que tu alegría como servidor no sea una alegría momentánea.
  • Que tu alegría sea permanente y plena.
  • Que tu servicio no se concentre únicamente en llegar a este momento, sino que todo tu camino esté lleno de felicidad, antes y después de la experiencia, porque sabemos que después volvemos a la rutina.

Pero si estás con Dios, tu vida será plenamente feliz. Y si no estás con Dios, aunque aparentes ser feliz, vas a dar un servicio triste, o un triste servicio.

Y solo tú lo vas a saber.

Tal vez no reflejes exteriormente si sirves triste o feliz. Tu rostro puede decir una cosa, pero ¿cómo está tu corazón?

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