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Evangelio de Hoy Domingo 11 de Octubre de 2026 y Lecturas de la Misa

Evangelio de Hoy Domingo 11 de Octubre de 2026 y Lecturas de la Misa Moniciones ENTRADA: A quienes acudimos a la celebración eucarística se nos llama siempre “dichosos”: Dichosos porque somos «invitados a la Cena del Señor»… Sintámonos afortunados de haber aceptado esta invitación y de estar reunidos para compartir –sin ningúnmérito nuestro– este banquete […]

Evangelio de Hoy

Evangelio de Hoy Domingo 11 de Octubre de 2026 y Lecturas de la Misa

Moniciones

ENTRADA: A quienes acudimos a la celebración eucarística se nos llama siempre “dichosos”: Dichosos porque somos «invitados a la Cena del Señor»… Sintámonos afortunados de haber aceptado esta invitación y de estar reunidos para compartir –sin ningún
mérito nuestro– este banquete fraterno. ¡Que el Padre de las misericordias nos conceda acercarnos, con el traje adecuado, a esta comida festiva!

1a. LECTURA: [Is 25, 6-10a] En los tiempos mesiánicos, nos dice el profeta Isaías, el Señor preparará para todos los pueblos
un banquete delicioso… Ese venturoso día, quienes así lo deseen, podrán compartir, la alegría de ser salvados por Dios

2a. LECTURA: [Fp 4, 12-14. 19-20] Concluyendo la Carta a los cristianos de Filipos, san Pablo agradece el apoyo que de ellos ha recibido… Poner a Cristo como el único fundamento de su vida lo llena de inconmovible y serena fortaleza.

EVANGELIO: [Mt 22, 1-14] En la parábola evangélica el Reino de Dios es comparado al banquete que un rey celebra con
motivo de la boda de su hijo… Un banquete que –tristemente– es despreciado por muchos de los originalmente invitados.

OFRENDAS: Presentamos a nuestro Padre Dios las ofrendas que Él mismo nos ha dado… A cambio, Él nos ofrece a su Hijo, el
Esposo fiel de la Iglesia, en cuyo banquete de bodas podremos participar siempre que lo queramos.

COMUNIÓN: Todos estamos llamados a crecer más y más en la comunión con Dios y con nuestros prójimos… ¡Acerquémonos
–bien dispuestos– a participar de este banquete de vida nueva y eterna que el Señor nos ha preparado!

DESPEDIDA: El Señor quiere estar presente en nuestras vidas, sobre todo en los momentos de angustia y de dificultad… ¡Respondamos a este amor inagotable, poniendo en Él toda nuestra confianza!

Primera Lectura

Del libro del profeta Isaías 25, 6-10a

En aquel día, el Señor del universo preparará sobre este monte un festín con platillos suculentos para todos los pueblos; un banquete con vinos exquisitos y manjares sustanciosos. El arrancará en este monte el velo que cubre el rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las naciones. Destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo. Así lo ha dicho el Señor. En aquel día se dirá: “Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara. Alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae, porque la mano del Señor reposará en este monte”. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

R. Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas. R.
Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.
Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. R.

Segunda Lectura

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses 4, 12-14. 19-20

Hermanos: Yo sé lo que es vivir en pobreza y también lo que es tener de sobra. Estoy acostumbrado a todo: lo mismo a comer bien que a pasar hambre; lo mismo a la abundancia que a la escasez. Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerza. Sin embargo, han hecho ustedes bien en socorrerme cuando me vi en dificultades. Mi Dios, por su parte, con su infinita riqueza, remediará
con esplendidez todas las necesidades de ustedes, por medio de Cristo Jesús. Gloria a Dios, nuestro Padre, por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios.

Aclamacion antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento. R. Aleluya.

Evangelio de Hoy Domingo 11 de Octubre de 2026 y Lecturas de la Misa

Del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir. Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo,
otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron. Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos
y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados”. [Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’ Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: ‘Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”]. Palabra del Señor.

Reflexion del Evangelio de Hoy

La liturgia nos presenta la imagen de los invitados que participan en el banquete revestidos con el traje nupcial… La imagen del banquete se encuentra también en la primera lectura y en otras páginas de la Biblia: es una imagen jubilosa, porque el banquete
acompaña la celebración de una boda, la Alianza de amor entre Dios y su pueblo. Hacia esta Alianza los profetas del Antiguo Testamento orientaron constantemente la espera de Israel… En una época marcada por pruebas de todo tipo, cuando se corría el peligro de que las dificultades desalentaran al pueblo elegido, se elevó la voz tranquilizadora del profeta Isaías: «En aquel día, el Señor del universo preparará sobre este monte un festín con platillos suculentos (…), un banquete con vinos exquisitos y manjares
sustanciosos» (Is 25, 6). Dios pondrá fin a la tristeza y a la vergüenza de su pueblo, que finalmente podrá vivir feliz en comunión con Él. Dios no abandona jamás a su pueblo: por esto el profeta invita al júbilo: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara. Alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae» (v. 9). Si la primera lectura exalta la fidelidad de Dios a su promesa, el Evangelio –con la parábola de este banquete nupcial– nos hace reflexionar sobre la respuesta humana. Algunos invitados de la primera hora rechazaron la invitación, porque estaban ocupados en distintos asuntos. Otros incluso despreciaron la invitación del rey, provocando un castigo que cayó no sólo sobre ellos, sino sobre toda la ciudad. Sin embargo, el rey no se desanima y envía a sus siervos a buscar a otros comensales para llenar la sala de su banquete. De esta forma, el rechazo de los primeros tiene como efecto que la invitación se extienda a todos, con una predilección especial por los pobres y los desheredados…
Es lo que ocurrió en el Misterio pascual: la supremacía del mal ha sido derrotada por la omnipotencia del amor de Dios. El Señor
resucitado ya puede invitar a todos al banquete del gozo pascual, proporcionando Él mismo a los comensales el vestido nupcial,
símbolo del don gratuito de la gracia santificante [Sintetizado de BXVI, Homilía, 12-X-2008].

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