Salmo 139 Católico – Texto completo de la Biblia Católica de la Iglesia en América
Texto completo del Salmo 139 directamente de la Biblia Católica, para meditar, leer, compartir y hacer oración. A continuación te dejo el texto católico del Salmo 139:
¿A donde puedo huir de tu mirada?
Al maestro de coro. De David. Salmo.
Señor, tu me examinas y me conoces,
tu sabes cuando me detengo y cuando me pongo en marcha.
De lejos comprender mis proyectos, consideras mi sendero y mi reposo
y enderezas todos mis caminos.
Aun no ha llegado una palabra a mi lengua
y tu, Señor, ya la has comprendido.
Me aprietas por detrás y por delante,
y me oprimes con tu mano.
¡Misterioso conocimiento que me supera,
demasiado elevado, no lo puedo alcanzar!
¿A donde puedo ir lejos de tu aliento?
¿A donde puedo huir de tu mirada?
Si subo a los cielos, tu estas allí.
Si pongo mi lecho en el abismo, allí estas.
Si me subo a las alas de la aurora
para habitar en los confines del mar,
aun allí me alcanzara tu mano
y tu diestra me agarrara.
Si dijera: «Que al menos me cubra la
oscuridad
Y que la luz se convierta en noche en torno
a mi»,
las tinieblas no serian oscuras para ti
y la noche seria tan resplandeciente como el día;
las tinieblas son para ti como la luz.
Porque tu creaste mis entrañas
y me tejiste en el seno de mi madre.
Te alabare, porque me formaste de manera tan admirable.
Yo se muy bien que tus obras son prodigiosas.
Cuando era formado en lo secreto,
no había nada de mi que se te ocultara;
cuando era tejido en las profundidades de la tierra,
tus ojos vieron mis acciones y todas ya estaban escritas en tu libro.
mis días ya estaban determinados cuando todavía no existía uno solo de ellos.
!Dios , que preciosos son para mi tus proyectos¡
!Que inmenso es su conjunto¡
Si quisiera contarlos , son mas para mi tus proyectos!
!Que inmenso es su conjunto¡
Si quisiera contarlos, son mas numerosos que la arena,
y, aunque terminara aun me quedas tu.
Dios , ojala extirparas al malvado¡
Ustedes, hombres sanguinarios, !aléjense de mi¡
Tus enemigos te mencionan con engaño
y juran falsedad.
¿Acaso yo no debo odia, Señor a los que te odian?
¿No debo yo sentir horror hacia quien se rebela contra ti?
Yo los odio con odio implacable, porque se han vuelto mis enemigos.
!Examiname , Dios y conoce mi corazón¡
!Pruebame y conoce mis angustias¡
Mira si estoy en un camino equivocado y guíame por el camino eterno.
A veces me sorprendo de lo poco que me conozco. Cambian mis ánimos, mis pensamientos, mis decisiones, incluso mis anhelos. Hay días en que no entiendo lo que siento. Pero cuando abro el Salmo 139, encuentro una verdad que me sostiene: hay Alguien que me conoce perfectamente. Alguien que me ha formado desde el vientre materno y que jamás me ha perdido de vista. Ese Alguien es Dios.
Este salmo es uno de los más bellos, profundos y personales de toda la Escritura. Es una oración que nace del asombro, del amor y de la confianza. En él, el salmista no se dirige a Dios como a un ser lejano, sino como a un Padre íntimo, cercano, que está siempre presente, incluso en lo más oculto.
Te invito a recorrer conmigo este salmo, verso a verso, para descubrir cómo nos habla de un Dios que nos conoce, nos acompaña, nos forma y nos ama hasta el extremo.
1. “Señor, tú me sondeas y me conoces” (v.1)
Así comienza el salmo: con una confesión. No una que nace del miedo, sino del asombro. El salmista se sabe completamente expuesto y conocido por Dios. No puede esconderle nada. Y lejos de inquietarle, eso le produce paz.
“Tú sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; desde lejos penetras mis pensamientos” (v.2)
Dios no necesita que yo le explique lo que siento. Él ya lo sabe. Conoce mis gestos, mis silencios, mis dudas y mis temores. Y, aún sabiéndolo todo, no me rechaza. Me ama.
Este versículo es como un espejo en el que puedo mirarme sin máscaras, porque Dios ya conoce cada rincón de mi alma. No tengo que fingir. No tengo que temer.
2. Dios está presente… siempre (vv.7-12)
Uno de los pasajes más poéticos y poderosos del salmo es cuando el salmista se pregunta:
“¿A dónde iré lejos de tu aliento? ¿A dónde huiré de tu presencia?” (v.7)
Y responde: a ninguna parte. No importa si sube al cielo o baja al abismo, si cruza el mar o se esconde en la noche más oscura, allí está Dios.
“Ni las tinieblas son oscuras para ti, y la noche es clara como el día” (v.12)
Este fragmento toca una herida muy humana: el deseo de huir. A veces queremos escapar de nosotros mismos, de nuestras culpas, de nuestros errores. Pensamos que podemos escondernos de Dios, pero Él está allí, no para acusarnos, sino para sostenernos.
Dios no es un vigilante, es un compañero fiel. Su presencia no me agobia, me consuela.
3. Formado en lo oculto: el Dios creador de mi ser (vv.13-16)»
Este salmo también es una joya teológica sobre la dignidad de la vida humana. El salmista proclama que Dios lo tejió en el vientre materno, como un artista delicado que forma una obra maestra en secreto:
“Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno de mi madre” (v.13)
“Tus ojos veían mi embrión, en tu libro estaban todos escritos” (v.16)
Aquí se revela que cada ser humano es querido por Dios desde antes de nacer. No somos fruto del azar, sino de un proyecto divino. No hay vida inútil. Cada persona ha sido cuidadosamente moldeada por el Creador.
Este texto ha sido inspiración de innumerables reflexiones sobre la defensa de la vida, desde su concepción hasta su fin natural.
4. Maravillado por el misterio de ser conocido y amado (v.6 y v.17)
Ante tal grandeza, el salmista no puede más que exclamar:
“¡Qué maravillosos son tus pensamientos para mí, oh Dios!” (v.17)
“Demasiado sublime es este saber para mí, tan alto que no puedo alcanzarlo” (v.6)
Esta es la reacción lógica del alma que ha tenido un encuentro con el Amor. No entiende del todo, pero se rinde con admiración. Sabe que hay algo más grande que su lógica, y ese algo es la ternura infinita de Dios.
Podríamos decir que el Salmo 139 es una oración de quien ha descubierto el amor personal de Dios y no sabe cómo agradecerlo. Solo puede contemplar y adorar.
5. El Dios justo que ve la maldad (vv.19-22)
En medio de tanta belleza, aparecen unos versículos que nos incomodan:
“¡Ojalá, oh Dios, hicieras morir al malvado!” (v.19)
“¿Acaso no odio, Señor, a los que te odian?” (v.21)
¿Cómo entender estas palabras duras en un salmo tan tierno? La respuesta no es justificar la violencia, sino entender el contexto: el salmista ama tanto a Dios que no puede tolerar que otros lo desprecien. Su lenguaje refleja la pasión por la santidad y la justicia.
Pero también es cierto que este es un punto donde Cristo lleva más allá la revelación. Jesús nos enseñó a amar a nuestros enemigos. Por eso, estos versículos deben ser leídos como una expresión de celo justo, no de venganza personal.
6. Una oración para dejarse purificar (vv.23-24)
El salmo termina como empezó: con una súplica sincera. Pero esta vez el salmista no solo reconoce que Dios lo conoce… ahora le pide ser examinado y purificado:
“Sondéame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos” (v.23)
“Guíame por el camino eterno” (v.24)
Aquí está el corazón de todo creyente: no basta con saber que Dios me conoce… quiero que me transforme. Deseo que me guíe por el camino recto. Pido que me limpie de toda intención torcida.
Es una entrega total. El salmista se pone en manos de Dios como barro en manos del alfarero.
7. Aplicación espiritual: ¿Cómo orar con el Salmo 139 hoy?
Este salmo es una mina de oro para la oración personal. Aquí algunas formas de orarlo:
- 🕯️ Cuando te sientas solo o incomprendido
Lee lentamente los primeros versículos y recuerda: Dios te comprende mejor que nadie. - 🤰 En defensa de la vida
Recita los versículos 13-16 para meditar sobre la dignidad del ser humano desde el vientre materno. - 😔 Cuando hayas pecado
No huyas. Ora los versículos 7-12: Dios está contigo incluso en la oscuridad. Vuelve a Él. - 🙏 Al comenzar un examen de conciencia
Repite con fe: “Sondéame, oh Dios… guíame por el camino eterno” (v.23-24).
8. Tabla de versículos clave
| Versículo | Texto | Aplicación práctica |
|---|---|---|
| 139,1 | “Tú me sondeas y me conoces” | Para orar en silencio |
| 139,7 | “¿A dónde iré lejos de tu aliento?” | En momentos de huida o confusión |
| 139,13 | “Me tejiste en el seno de mi madre” | Para reflexionar sobre la vida |
| 139,17 | “Qué preciosos tus pensamientos, oh Dios” | Para adorar y agradecer |
| 139,23-24 | “Sondéame y guíame” | Antes de dormir o de confesarse |
El Salmo 139 es un abrazo de Dios al alma. No es un salmo para repetir de memoria, sino para dejar que nos atraviese. Es una declaración de amor divino, un canto al Dios que me conoce sin máscaras y me ama sin condiciones.
Hoy te invito a que lo reces despacio, tal vez una estrofa al día. Que subrayes los versículos que más te hablen. Que te dejes encontrar por Aquel que te creó, te sostiene y te conduce.
Porque no hay lugar, momento ni circunstancia en la que estés lejos del amor de Dios.
Texto Completo del Salmo 139
Tú me escrutas, Yahvé, y me conoces;
2 sabes cuándo me siento y me levanto,
mi pensamiento percibes desde lejos;
3 de camino o acostado, tú lo adviertes,
familiares te son todas mis sendas.
4 Aún no llega la palabra a mi lengua,
y tú, Yahvé, la conoces por entero;
5 me rodeas por detrás y por delante,
tienes puesta tu mano sobre mí.
6 Maravilla de ciencia que me supera,
tan alta que no puedo alcanzarla.
7 ¿Adónde iré lejos de tu espíritu,
adónde podré huir de tu presencia?
8 Si subo hasta el cielo, allí estás tú,
si me acuesto en el Seol, allí estás.9 Si me remonto con las alas de la aurora,
si me instalo en los confines del mar,
10 también allí tu mano me conduce,
también allí me alcanza tu diestra.
11 Si digo: «Que me cubra la tiniebla,
que la noche me rodee como un ceñidor*»,
12 no es tenebrosa la tiniebla para ti,
y la noche es luminosa como el día*.
13 Porque tú has formado mi cuerpo,
me has tejido en el vientre de mi madre;
14 te doy gracias por tantas maravillas:
prodigio soy, prodigios tus obras.
Mi aliento conocías* cabalmente,
15 mis huesos no se te ocultaban,
cuando era formado en lo secreto,
tejido en las honduras de la tierra.
16 Mi embrión veían tus ojos;
en tu libro están inscritos
los días que me has fijado,
sin que aún exista el primero*.
17 ¡Qué arduos me resultan tus pensamientos,
oh Dios, qué incontable es su suma!
18 Si los cuento, son más que la arena;
al terminar*, todavía estoy contigo.
19 ¡Oh Dios, si mataras al malvado,
si los sanguinarios se apartaran de mí!
20 Ellos que hablan de ti dolosamente,
tus adversarios que profieren mentiras*.
21 ¿No odio, Yahvé, a los que te odian?
¿No me asquean los que se alzan contra ti?
22 Los odio en el colmo del odio,
los tengo por enemigos.
23 Sondéame, oh Dios, conoce mi corazón,
examíname, conoce mis desvelos.
24 Que mi camino no acabe mal,
guíame por el camino eterno.

