Evangelio de Hoy Domingo 4 de Enero de 2026 y Lecturas de la Misa
Primera Lectura
Del libro del profeta Isaías 60, 1-6
Levántate y resplandece, Jerusalén, porque ha llegado tu luz
y la gloria del Señor alborea sobre ti. Mira: las tinieblas cubren
la tierra y espesa niebla envuelve a los pueblos; pero sobre ti
resplandece el Señor y en ti se manifiesta su gloria. Caminarán
los pueblos a tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora.
Levanta los ojos y mira alrededor: todos se reúnen y vienen
a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.
Entonces verás esto radiante de alegría; tu corazón se alegrará,
y se ensanchará, cuando se vuelquen sobre ti los tesoros del mar
y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud
de camellos y dromedarios, procedentes de Madián y de Efá.
Vendrán todos los de Sabá trayendo incienso y oro y proclamando
las alabanzas del Señor. Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Comunica, Señor, al rey tu juicio y tu justicia, al que es hijo
de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a
tu pueblo justamente. R.
Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras era. De
mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra. R.
Los reyes de occidente y de las islas le ofrecerán sus dones.
Ante él se postrarán todos los reyes y todas las naciones. R.
Al débil librará del poderoso y ayudará al que se encuentra
sin amparo; se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida
al desdichado. R.
Segunda Lectura
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios 3, 2-3a. 5-6
Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de
Dios, que se me ha confiado en favor de ustedes. Por revelación
se me dio a conocer este misterio, que no había sido manifestado
a los hombres en otros tiempos, pero que ha sido revelado ahora
por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: es decir, que por
el Evangelio, también los paganos son coherederos de la misma
herencia, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma
promesa en Jesucristo. Palabra de Dios.
Aclamación Antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Hemos visto su estrella en el oriente y hemos venido a adorar
al Señor. R. Aleluya.
Evangelio de Hoy Domingo 4 de Enero de 2026
Del santo Evangelio según san Mateo 2, 1-12
esús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes.
Unos magos de Oriente llegaron entonces a Jerusalén y
preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de
nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo”.
Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda
Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a
los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el
Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así lo ha
escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera
alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti
saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel”.
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le
precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los
mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente
qué hay de ese niño, y cuando lo encuentren, avísenme para que
yo también vaya a adorarlo”.
Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de
pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta
que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo
la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y
vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron.
Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y
mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes,
regresaron a su tierra por otro camino. Palabra del Señor.
Reflexion del Evangelio de Hoy
La fiesta de la Epifanía, como bien lo sabemos, es la «manifestación»
de Jesús a todos los pueblos,representados por los misteriosos
Magos, que llegaron a Belén desde Oriente para rendir homenaje al
Rey de los judíos, cuyo nacimiento habían conocido por la aparición de
una nueva estrella en el cielo (Cfr. Mt 2, 1-12)… En efecto, antes de
la llegada de los Magos, este hecho apenas había superado el círculo
familiar y sólo era conocido por los sencillos pastores, los cuales –al oír
el gozoso anuncio– habían acudido a ver al Niño mientras aún se hallaba recostado en el pesebre. Así, la
venida del Mesías, el esperado de las naciones, anunciado por los profetas, inicialmente permanecía en el ocultamiento.
Ni siquiera Herodes sabía algo de dicho nacimiento y, muy preocupado, convocó inmediatamente a los sacerdotes y a los
escribas, los cuales, basándose en la célebre profecía de Miqueas, afirmaron que el Mesías debía nacer en Belén (Cfr. 5, 1). Tras
reanudar su camino los Magos vieron de nuevo la estrella, que los guió hasta el lugar donde se encontraba Jesús. Al entrar,
se postraron y lo adoraron, ofreciéndole sus simbólicos dones: oro, incienso y mirra. La epifanía es, por tanto, el primer signo
de la identidad singular del Hijo de Dios, que también es Hijo de la Virgen María.
La Epifanía anuncia la apertura universal de la Iglesia, su
llamada a evangelizar a todos los pueblos. Ella nos dice también
de qué modo la Iglesia ha de realizar esta misión: reflejando la
luz de Cristo y anunciando su Palabra. Los cristianos estamos
llamados a imitar el servicio que prestó la estrella a los Magos.
Debemos brillar como hijos de la luz, para atraer a todos a la
belleza del Reino de Dios… Una vez más, sentimos en nosotros un
profundo agradecimiento a María, la Madre de Jesús. Ella es la
imagen perfecta de la Iglesia que da al mundo la luz de Cristo: es la
Estrella de la evangelización. «Mira la Estrella», nos dice San Bernardo:
tú que andas buscando la verdad y la paz. Dirige tu mirada a María,
y ella te mostrará a Jesús, luz para todos los hombres y para todos
los pueblos. (Sintetizado de: BXVI, Ángelus, 6-I-2011).
