Misal de Hoy Miercoles 5 de Agosto de 2026 – Evangelio de Hoy
Primera Lectura
Del libro del profeta Jeremías 31, 1-7
“En aquel tiempo, dice el Señor, yo seré el Dios de todas las tribus de Israel y ellos serán mi pueblo. El pueblo de Israel, que se libró de la espada, halló misericordia en el desierto y camina hacia el descanso; el Señor se le apareció de lejos”. Esto dice el Señor: “Yo te amo con amor eterno, por eso siempre me apiado de ti. Volveré, pues, a construirte y serás reconstruida, capital de Israel. Volverás a tocar tus panderos y saldrás a bailar entre músicos y coros; volverás a plantar viñas en los montes de Samaria y los que las planten, las disfrutarán. En la montaña de Efraín gritarán los centinelas: “¡Ya es de día! ¡Levántense y vayamos a Sión, hacia el Señor, nuestro Dios!” » Esto dice el Señor: “Griten de alegría por Jacob, regocíjense por el mejor de los pueblos; proclamen, ala- ben y digan: ‘El Señor ha salvado a su pueblo, al grupo de los sobrevivientes de Israel’ ”. Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
R. El Señor será nuestro pastor.
Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, y anúncienla aun en las islas más remotas: «El que dispersó a Israel lo
reunirá, y lo cuidará como el pastor a su rebaño». R.
Porque el Señor redimió a Jacob y lo rescató de las manos del poderoso. Ellos vendrán para aclamarlo al monte Sión y vendrán a gozar de los bienes del Señor. R.
Entonces se alegrarán las jóvenes, danzando; se sentirán felices jóvenes y viejos, porque yo convertiré su tristeza en alegría, los llenaré de gozo y aliviaré sus penas. R.
Aclamacion antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.
R. Aleluya.
Evangelio de Hoy Miercoles 5 de Agosto de 2026
Del santo Evangelio según san Mateo 15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: «Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Él les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”. Ella se acercó entonces a Jesús y postrada ante él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!” Él le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija. Palabra del Señor.
Reflexión del Evangelio de Hoy
Frente a la profesión de esta mujer cananea: «Señor, hijo de David, ten compasión de mí», Jesús corresponde con una inexplicable indiferencia, que llega a molestar incluso a sus discípulos. La consigna de limitar inicialmente su misión a los judíos es evidente en los evangelios, pero rara vez ésta es tan explícita como aquí. Y aunque probablemente Él estaba citando un proverbio de su tiempo, la frase que evoca a «hijos» y a «perros» suena despectiva y poco amable. Con tal recurso resaltará Él la ingeniosa réplica de esta extranjera y de su fe a toda prueba que, finalmente, logra el tan esperado milagro.
