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Jueves 6 de Agosto de 2026 – Evangelio de Hoy y Lecturas de la Misa

Misal de Hoy Jueves 6 de Agosto de 2026 – Evangelio de Hoy Primera Lectura De la segunda carta del apóstol san Pedro 1, 16-19 Hermanos: Cuando les anunciamos la venida gloriosa y llena de poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos fundados en fábulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con nuestros […]

Evangelio de Hoy

Misal de Hoy Jueves 6 de Agosto de 2026 – Evangelio de Hoy

Primera Lectura

De la segunda carta del apóstol san Pedro 1, 16-19

Hermanos: Cuando les anunciamos la venida gloriosa y llena de poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos fundados en fábulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con nuestros propios ojos en toda su grandeza. En efecto, Dios lo llenó de gloria y honor, cuando la sublime voz del Padre resonó sobre él, diciendo: «Este es mi Hijo amado, en quien yo me complazco». Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo, mientras estábamos con el Señor en el monte santo. Tenemos también la firmísima palabra de los profetas,
a la que con toda razón ustedes consideran como una lámpara que ilumina en la oscuridad, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana amanezca en los corazones de ustedes. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

R. Reina el Señor, alégrese la tierra.
Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el mundo entero. Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor que se asienta en la justicia y el derecho. R.
Los montes se derriten como cera ante el Señor de toda la tierra. Los cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos. R.
Tú, Señor altísimo, estás muy por encima de la tierra y mucho más en alto que los dioses. R.

Aclamacion antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
Este es mi Hijo muy amado, dice el Señor, en quien tengo puestas todas mis complacencias; escúchenlo.
R. Aleluya

Evangelio de Hoy Jueves 6 de Agosto de 2026

Del santo Evangelio según san Mateo 17,1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús. Entonces Pedro le dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: «Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo». Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: «Levántense y no teman». Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos». Palabra del Señor.

Reflexión del Evangelio de Hoy

La liturgia nos invita a celebrar la fiesta de la «Transfiguración del Señor». Este evento maravilloso nos invita a ir al encuentro de Jesús, para así poder estar luego mucho más disponibles al servicio generoso y desinteresado de los hermanos… Al finalizar esta experiencia los discípulos bajaron del monte con ojos y corazón “transfigurados” por el encuentro con el Señor. Es el recorrido que podemos y debemos hacer también nosotros. El redescubrimiento cada vez más vivo de Jesús es un noble fin, pero sólo se hará algo concreto y real si nos lleva a «bajar del monte», cargados con la fuerza del Espíritu, para testimoniar constantemente la caridad, como ley de vida cotidiana, en favor de quienes más nos necesitan… • En la Transfiguración se oye la voz del Padre celeste que dice: «Este es mi hijo amado, ¡escúchenlo!». Miremos, por tanto, a María, la «Virgen de la escucha», siempre preparada a acoger y custodiar en el corazón cada palabra del Hijo divino. ¡Quiera la Madre de Dios y Madre nuestra ayudarnos a entrar en sintonía con este mensaje de salvación, para que Cristo se convierta, de verdad, en luz y guía de toda nuestra vida de discípulos!

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